jueves, 8 de enero de 2015

Una de tiros

El último pistolero (1976)
En Semana Santa y en Navidades todo está muy bien, menos las películas de la tele.

No sé por qué, a los que se encargan de la programación de las distintas parrillas televisivas, les imbuye el espíritu festivo, se dejan llevar por una extraña sinrazón y nos llenan la pantalla de películas religiosas, épicas, o lo que aún es peor, de esas comedias melodramáticas norteamericanas en las que toda banda sonora está formada por villancicos, en las que un malo muy malo termina tragándose a alguno de los renos del trineo de Santa Claus y convirtiéndose en un bueno muy bueno que hace de todo por el bienestar de una comunidad a la que siempre, hasta la llegada de estas fechas, había estado haciendo la vida imposible; pero claro... la Navidad lo puede todo e incluso es capaz de hacer que un presidente de gobierno aparezca por la tele contándonos que estamos viviendo el final de la crisis y que este nuevo año será el del despegue definitivo porque este país es uno de los mercados más fuertes del mundo y el motor económico de Europa. Ya se sabe... son fechas de milagros.

El fuera de la ley (1976)
Dónde está el truco?... Ni idea, pero toda la vida ha sido así

 Las películas de tiros que veíamos los sábados por la tarde desde el sofá de nuestras casas en los 60’s y en los 70’s, pasaban a mejor vida durante estas fechas señaladas, y a cambio, nos visitaba James Stewart con “Qué bello es vivir!”. Durante los 80’s el panorama no era más esperanzador y la encargada de convertirnos en diabéticos televisivos con tanto dulce audiovisual era Meg Ryan con sus comedias romántico-navideñas, pero como siempre, todo puede empeorar, y desde finales del siglo pasado hasta la actualidad, y ante la demanda de tanta cadena privada, y la necesidad de programar películas ñoñas, innumerables son los films de serie B que se nos cuelan a toda hora, y lo peor de todo... es que encima te enganchan!

Total, que si uno quiere ver una película de tiros, como Dios manda y en condiciones, se ve obligado a realizar un interminable zaping hasta encontrar a alguno de los clásicos de John Wayne, alguna de las películas del Jason Stathan, o en el peor de los casos, pero a falta de pan buenas son tortas, alguna soporífera peli de Jackie Chan, que bueno... para pasar la tarde echando una siesta, pues tampoco está del todo mal.

El cazador (1978)
Pero tranquilos, la necesidad de adrenalina es vital, así que... para todo hay solución en esta vida.

Recuerdo que por aquella década setentera no había cena de empresa en Navidad que no comenzase con un partido de fútbol disputado entre jefes y encargados de departamento contra empleados, o de solteros contra casados. Sin duda era el reactivo necesario para que la sangre se liberase del colesterol que iba a acumularse en nuestras arterias por tantos y desmesurados encuentros gastronómicos con familiares y amigos.

En la actualidad, esto se ha diversificado, y a los que no nos gusta el fútbol, nos quedamos enganchados como moscas de las películas navideñas de serie B, pero por encima de todo, echamos de menos las pelis de tiros, ha venido a vernos el ángel de la anunciación, la estrella de navidad, los reyes magos con sus pajes y el arcángel san Gabriel con un séquito de ángeles tocando el arpa, y todo para qué? Pues para convertir estos días en los más felices del año dándonos el sustitutivo perfecto a tanto despropósito (va a ser verdad que son fechas para los milagros?).

Me refiero a los campos de paintball de reciente aparición en nuestra geografía y que, en algunos casos, sustituyen al clásico “solteros contra casados” futbolero por una auténtica aventura de las más geniales. Meterle un gol al jefe, o al cuñado, no hay que negar que debe tener su gracia; ahora bien... acertarle con un proyectil en forma de bola en plena sien y ver como el casco protector se le llena de pintura amarilla, verde, azul o colorada, eso es la rehostia!

Apocalypse Now (1979)
 Afortunadamente las fechas navideñas no solo son para reunirse en familia y ponerse las botas con los guisos típicos de estas fechas, o para ver películas ñoñas. Por suerte, muchos españolitos disfrutan de vacaciones, de días libres en los que acudir en familia o amigos a un campo de paintball, y ya que es dificil ver una de tiros por la tele... liarse a tiro limpìo (a ser posible... con el jefe).

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