jueves, 10 de febrero de 2011

FRANCO, ese mileurista

Cuando el documento que figura al final de esta entrada cayó hace tiempo en mis manos, ya lo puse en duda, y a pesar de que me constaba que otros lo publicarían antes que yo, preferí dejarlo en cuarentena hasta tener, cuanto menos, la certeza de su veracidad, y por ahí, en mi escritorio, quedó olvidado.

Sinceramente, eso de que Francisco Franco fuese un mileurista me olía un poco a chamusquina pese a que cobrar 1000 euros (166.000 pesetas) en 1975... era una pasta gansa.

Piensen ustedes que cualquiera de los coches de moda por esos tiempos (No necesariamente de gama alta) costaba alrededor de las 150.000 pelas; es decir, que el caudillísimo se hubiese podido comprar tranquilamente uno al mes y aún le sobraba para algunas chuches de las que vendían en los kioskos piperos, mientras que el resto de españolitos pagaban -con no poca dificultad- una innumerable cantidad de letras para poder gozar de su pequeño utilitario.

Así que no se hagan ilusiones, a pesar de que el documento es suculento y aparentemente “histórico” para todos aquellos coleccionistas, hay voces por internet que afirman que es absolutamente falso y que forma parte de una campaña de limpieza de imagen de la figura del caudillo llevada a cabo por la Fundación Francisco Franco... o eso dicen.

Como comprenderán ustedes, a estas alturas no voy a dedicar un solo minuto en contrastar si el citado documento es falso o verdadero, me la trae al pairo.

Lo que es espeluznante es la inmensa fortuna que reunió el dictador a base de los “regalos” que por obligación tenían que ofrecerle los sometidos españoles de la época. Baste como ejemplo el controvertido Pazo de Meirás que le fue ofrecido como presente a “Paquito” con donaciones que oscilaban entre los 25 céntimos hasta las 400 pesetas, mientras que los que carecían de liquidez resultaban –como siempre- los peor parados ya que debían participar en la colecta con joyas pertenecientes a recuerdos familiares. Eso sin mencionar las expropiaciones realizadas para ampliar las tierras colindantes al Pazo en cuestión. Muchos de los habitantes de los aledaños, a medida que los muros que cercaban el Pazo iban avanzando, descubrieron que ya no tenían casa y sin recibir absolutamente nada a cambio.

Personalmente no conozco a ningún mileurista, que con su sueldo, se permita el lujo de tener un palacio como segunda residencia. En el caso de Paquito el palacio era una más de las muchas propiedades de edificios históricos que por suscripción popular o no, fueron a para a su saca.

Y que decir de los paseos que “la collares”, oficialmente conocida como Doña Carmen Polo de Franco, se daba por las joyerías de Madrid y regresaba a su casa, al Palacio del Pardo (que tampoco era un piso de protección oficial, que digamos), cargadita de joyas por las cuales, sus legítimos vendedores, jamás percibieron el valor de su importe.

Vaya, que así es mileurista cualquiera!

Así que falsa o no, ahí les dejo como curiosidad, la supuesta última nómina de Franco.

(Ultima hora (Editado): El diario ABC acaba de hacerse eco hoy mismo de la misma noticia, solo que ellos la dan por buena. Será que priorizan lo de vender periódicos a la cosa esa de contrastar las noticias).

2 comentarios:

J. J. Guerra Esetena dijo...

Otro de los "regalos" fue el Palacio del Canto del Pico y su enorme finca de un montón hectáreas, en lo alto de una montaña granítica de Torrelodones. Ahí acudía el dictador directamente desde el Palacio de El Pardo, atravesando una carretera de uso privado por todo el Monte de El Pardo, que linda con la citada finca.

Enhorabuena por el artículo!!

Anónimo dijo...

Bueno, para empezar ese dinero en la época ya era una suma respetable (el salario mínimo interprofesional era de 8400 ptas. según un decreto de ese año), pero además, parece ser que, aunque Franco era bastante "austero" personalmente, su familia sí que supo sacar una buena tajada a base de chanchullos y corruptelas varias (hay un documental muy interesante al respecto: Los escándalos económicos del franquismo).