sábado, 8 de diciembre de 2012

De cuando jugábamos en castellano




En las escuelas de finales de los sesenta y principios de los setenta, y sobretodo en aquellas pertenecientes a barrios humildes de Barcelona como en el que nací y me crié, cada vez que sonaba el timbre que daba por finalizada la clase que coincidía con la hora del patio, siempre había uno que gritaba: “Marica el último!” y tras semejante agravio en una España en la que ningún macho podía ser marica, los tacones de nuestros zapatos Gorila golpeaban nuestras nalgas en portentosas zancadas que nos hacían colocarnos en los primeros puestos de la cola de salida.

Una vez en el patio, el Vallcanera, el niña, el Guijarro o yo, proponíamos un juego; a menos claro está, que hubiesen cromos para cambiar, ya que entonces se nos podía pasar tranquilamente la media hora con eso del “tengui, tengui, falti, tengui, falti...”. Pero cuando no habían cromos, los juegos eran siempre los mismos: el churro, mediamanga, mangotero, el pilla pilla, policías y ladrones, indios o vaqueros, el escondite, las canicas y así un largo etcétera. En todos esos juegos siempre habían unas coletillas que como no, gritábamos también a pleno pulmón: “Churro, mediamanga mangotero. Adivinas lo que tengo en el puchero?”, “Eh, tú... la pillas!”, “Un, dos, tres, Salvado! Salvado por todos mis compañeros y por mí el primero!”, “Chiva, pie bueno, tute, retute, matute”...

Al margen de los juegos, había días en los que nos daba por sentarnos en un rincón del patio y comernos nuestros bocadillos de chorizo ibérico manteniendo alguna conversación. Era curioso que el Vallcanera, el niña, el Guijarro y yo nos comunicásemos en castellano. Jamás hablamos el catalán entre nosotros, y eso que tanto ellos como yo, lo hablábamos en nuestras casas y ese era nuestro idioma común. No obstante, por una serie de circunstancias concretas, jugábamos y hablábamos siempre en castellano.

Una de esas muchas circunstancias, bien podía estar unida al hecho de que cuando fuimos pequeños nunca pudimos asistir a una obra de teatro ni a cualquier otro tipo de representación artística en catalán por culpa de una ley que fue aprobada ya en 1940 por un gobernador civil llamado Wenceslao González Oliveros; una ley relativa a lo que sería el uso de la lengua oficial y que literalmente decía:

"Todas las manifestaciones sociales y culturales de carácter público expresadas en lengua catalana quedan prohibidas en todo el territorio nacional, quedando el catalán para uso estrictamente privado y familiar".

Obviamente, las dos únicas cadenas de televisión en las que veíamos dibujos animados, Chiripitifláuticos, La Casa del Reloj, o el Un globo, dos globos, tres globos, emitieron siempre en castellano. Luego era ese, y no otro, el idioma que nos aseguraba el entretenimiento a la hora de nuestra merienda de pan con Nocilla y de vaso de leche chocolateado con Nesquik.

Otra circunstancia estaba ligada a otra prohibición, promulgada por otra ley que venía de la "Inspección de Primera Enseñanza" en la que decía:

"Todo libro que esté escrito total o parcialmente en lengua que no sea la española, debe ser retirado de la escuela, igual procedimiento se utilizará en cuanto a las bibliotecas escolares, de cualquier procedencia o clase".

Aprender catalán en la escuela resultó algo imposible debido a esa ley. Los insuperables momentos que pasé leyendo las aventuras de Tom Sawyer, o La Cabaña del Tío Tom, así como toda la literatura de Enid Blyton o incluso las revistas semanales de Don Mickey, TBO, Mortadelo y Filemón, Zipi Zape, etc, etc...fueron en castellano también ya que no había posibilidad remota de encontrar libros escritos en catalán en escuelas, librerías o bibliotecas. Afortunadamente siempre hubo por ahí un movimiento clandestino de “libros prohibidos” que de vez en cuando llegaban a nuestras manos. Prohibidos no curiosamente por sus contenidos, sino porque estaban escritos en catalán.

Con eso, nos obligaron a toda una generación a ser unos absolutos analfabetos en nuestra propia lengua. Una lengua que hablábamos en casa y con algunos amigos que no eran del cole, pero una lengua en la que no sabíamos escribir y que nos costaba una barbaridad leer.

Ya con 14 o 15 años, por allá por el 1977-78, algún profesor empezó a dar sus clases en catalán con libros de texto en castellano, e incluso la asignatura de Lengua Catalana, a razón de una hora de clase a la semana, empezaba a hacer su tímida aparición por las aulas junto al Santo Cristo colgado en la parte superior de la pizarra y esa zona más clara de la pared que evidenciaba la muy reciente desaparición de un retrato con la imagen del Caudillo . Lamentablemente yo dejé de estudiar poco después y todo ese proceso de normalización e inmersión lingüística me lo perdí y continué con mi analfabetismo hasta los 37 años, edad en la que a través de un acceso a la Universidad para mayores de 25 años, me matriculé en psicología en la UOC y tuve que aprender a escribir en catalán porque así era como se me daban las clases, los libros de texto, y así era como debía presentar mis trabajos y realizar los exámenes. Afortunado fui de poder aprender catalán a esa edad, aunque, a pesar de eso, sigue costándome menos escribir en castellano. El catalán, no obstante, es el idioma con el que comparto la gran mayoría de las conversaciones con amigos, con el que juego con mis hijos, y con el que amo.

Siempre que en Catalunya utilizamos argumentos como los ya mencionados de la prohibición, para defender el proceso educativo de inmersión lingüística, y en general, de nuestra lengua: el catalán, no son pocas las voces que nos recuerdan (como si no lo supiésemos) que Franco murió hace un montón de tiempo, que la dictadura terminó, que hubo una Constitución en 1978 y que ya va siendo hora de pasar página. Sin ir más lejos, recientemente nos lo recordaba la vicepresidenta, ministra de la presidencia y portavoz del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero el caso... es que Franco solo fue una parte de un problema que ya venía de lejos, de muy lejos, y que sigue coleando, con mayor o menor intensidad según la época, pero de un modo constante en la actualidad.

Un ejemplo claro es lo fácil que resulta compartir vivencias anacrónicas con personas de mi generación y motivadas por el uso de la lengua catalana; por ejemplo, en mi caso, viví un momento surrealista en el año 1984. Estaba yo haciendo la mili en Madrid, destinado en el Cuartel General del Ejército en Cibeles y fui arrestado a un mes de calabozo por hablarle en catalán a un soldado, compañero mío con el que compartía numerosas horas de charla y con el que solo hablaba el catalán “en la intimidad” de la dependencia en la que me encontraba destinado, y única y exclusivamente cuando ambos estábamos solos. Un teniente coronel redujo la anterior condena a 15 días de arresto en prevención, y parecía que aún tenía que estarle agradecido por ello. Vale, redujo mi condena por hablar en catalán, pero condenó también al fin.

Pues en esa línea de anacronismos y de surrealismo –por increíble que parezca- seguimos aún a día de hoy. Sin ir más lejos, no hay más que echarle un vistazo al reciente Anteproyecto de Ley de Educación presentado por el Ministro José Ignacio Wert, y en el que relega al catalán a las más oscuras catacumbas. “Y bien que hace” puede que piensen algunos. Seguro que, además, son los mismos que piensan que en Catalunya no se puede celebrar un Referéndum por la independencia porque resulta que es anticonstucional.

Pues bien... ya que hablamos de Constitución, y con ella en la mano, echémosle un vistazo a lo que, en referencia al idioma, nos cuenta la susodicha al respecto en su artículo 3.



1-. El castellano es perfectamente conocido por todos los catalanes, estudiado, aprendido y con conocimiento demostrado. Personalmente me afectaría que no fuese así, ya que el castellano es el idioma con el que también hago un par de cosas no poco importantes para mí; en castellano pienso, y en castellano escribo. Quizá alguien que viva en algún pequeño pueblo situado en el interior de Cataluya pueda tener alguna dificultad con él, pero no mayor que la que pueda tener cualquier español que viva en un pequeño pueblo situado en el interior de España.

2-. Atendamos que ya en 1978 se hablaba de “oficiales” y no de “cooficiales”. Eso de la cooficialidad es una manera de darles una calidad de segunda a las otras lenguas que no sea la española, pero anotemos desde ya, que el resto de idiomas hablados en España, y en sus respectivas comunidades autónomas, son oficiales.

3-. Se habla de la riqueza y del patrimonio cultural que las distintas modalidades lingüísticas suponen para España. Se hace especial mención a que serán objeto de especial respeto y protección. Pero aún seguimos recibiendo ataques por parte del Supremo tratando de anular artículos de decreto expresados en el Estatut de Catalunya y avalados por el Tribunal Constitucional. Anteproyectos de ley como los del actual ministro, y como no... constantes y diarias tertulias en medios televisivos y radiofónicos, así como interminables artículos en la prensa escrita y en los que parece que en Catalunya, el derecho a defender nuestro idioma sea algo que venga de ahora y que nos hayamos inventado nosotros.

Obviamente se trata de una defensa que, al parecer, es solo responsabilidad nuestra, ya que los distintos gobiernos de España nunca han estado por la labor de apoyar, y ni tan siquiera de cumplir con la Constitución. Aunque eso ya viene siendo algo habitual teniendo en cuenta cómo se nos garantiza la sanidad, la vivienda digna o el trabajo; principios también constitucionales que parece que el presente gobierno no tiene en cuenta. Eso si... a la hora de solicitar un Referéndum por la independencia, bien que se arman con la Constitución y la esgrimen como si ellos fuesen los primeros en cumplirla.

Les dejo con una última reflexión por la que recientemente se me ha tachado de iluso, de ingenuo y; como decimos en Catalunya, de somia truites (no les falta razón a los que me han llamado todo eso), pero mi propuesta para el ministro Wert es la de que cualquier niño español, independientemente de cuál sea su territorio, tenga la obligación de estudiar y demostrar conocimiento de –como mínimo- dos del resto de las lenguas oficiales del Estado.

Se trataría, sin duda, de la mejor manera de españolizar, no sólo a niños catalanes, sino de españolizar a todos los niños ya bien sean madrileños, extremeños, valencianos, etc.

Un país que se enriquece de sí mismo y de su entorno es capaz de crear una sociedad sana, mientras que un país que se dispara en el pie tratando de mutilar el que es su propio patrimonio, en este caso cultural, es un país enfermo.

Créditos imágenes: 1. Ilustración de Sergi Càmara. 2. Fotografía de Alfonso Roldán, extraída de una entrada en su blog: La vida desde el lago. 

13 comentarios:

fer dijo...

Estimado quiosquero, desgraciadamente vivimos en un país en que nos empeñamos en pisar al que tenemos al lado en vez de escuchar lo que nos pueda decir. Llevamos siglos así y si añadimos a ésto el hecho de que los políticos (votados por nosotros) son tan cavernícolas que una vez que cogen el poder se dedican a cambiar una y otra vez el sistema educativo barriendo hacia su lado para qué queremos más. Así que lo lógico es que sigamos cayendo una y otra vez en los mismos problemas. ¿Es tan difícil defender la pluralidad? o simplemente dejarla en paz. Interesante entrada, señor quiosquero.

Anónimo dijo...

Bona descripció + bona reflexió + sensibilitat = excel•lent post !
Molts cops, la gràcia d’aquest bloc està en que ens hi veiem reflectits, i aquest n’és un bon exemple. Jo sóc dels que malgrat tot vaig fer l’esforç d’aprendre a llegir i escriure la que considero meva llengua (que no la materna, que és el gallec); encara vaig ser-hi a temps. Si ens agafa de massa grans és molt difícil. En qualsevol cas, cal passar pàgina de velles imposicions i fer-ne d’això una riquesa pel futur. Per circumstàncies puc parlar diverses llengües (per exemple, el francès, la llengua de l’exili de la meva família, o l’alemany, la llengua del meu exili laboral). Per sort puc escollir, ho recomano als que fan bandera dels monolingüismes i els imperialisme lingüístics. Tot i això, no saben la sort que tenen aquells que pensen, llegeixen, escriuen, estimen en la seva llengua materna i mai han tingut cap problema perquè així fos !

Francesc

Sonia D.G.V. dijo...

Lamento lo que te sucedió en Madrid cuando hiciste la mili. Leo habitualmente tu blog, me parece magnífico, y siento que tengo muchas cosas en común con tu forma de pensar, como las tengo con mucha gente de Barcelona. Lo que me jode es el nacionalismo catalán y su victimismo. Creo que han hecho una lectura parcial de la historia , que ha usado el idioma como arma para "construír una nación"...y no creo que España os robe. O no más de lo que me han robado a mí al menos.
Un saludo y felicidades por tu blog

Anónimo dijo...

Ya que el tema es candente y está en pleno apogeo... mi opinión es diferente a las expuestas anteriormente. Jo no soc catalana, no!! soc l'antitesi, jo vaig venir de Madrid en un moment molt fort de canvis, quan a l'escola s'estava impossant el català, sí o sí. Fue un momento muy difícil, me tocó algún professor radical del todo, que por no saber catalán quería que repitiese 6º, culpa de mi madre que no me dejó exenta al menos es primer año, menos mal que hubo otros que eran más razonables y pasé. Vaig acavar la primària, vaig fer la secundària i fins i tot vaig anar a la universitat, i per sort no vaig tenir més professors com el primer, això no vol dir que la meva procedència de tant en tant... En aquel momento la enseñanza era realmente bilingüe, con horas de castellano, horas de catalán, "inglés". A més les asignatures estavan repartides, i les canviavan en anys succesius, mates en català al any següent en castellà i així amb història, biològia, física...amb els exacmens de les que eran en castellà en castellà i igual en català. Considero que eso es una buena enseñanza bilingüe, en la que acabas por aprender, escribir, leer... los dos idiomas correctamente. Bueno pues ahora tengo una peque que va al cole, y a ella le pasa lo contrario que os pasó a los que soys un poco más mayores que yo. Tot ho fa en català, al col·legi no hi ha ni sol ròtul en castellà, i no més fa una hora quaranta-cinc minuts de castellà a la setmana. Conclusión, ella tiene un dominio total de dos idiomas el Espalán y el Catañol, ya que por supuesto en el patio y en casa el idioma que utiliza es el castellano, aunque como todo lo aprende en catalán, el nuevo vocabulario lo castellaniza a su manera, o directamente lo dice en catalán, y ahí estoy yo, por suerte que todavía sé los dos idiomas para intertar corregir. El que més por em fa, es que imaginava que quan fos més gran l'asumpte fos mijorant; però amics professors m'han tret l'esperança, ja que diuen que l'escriptura en castellà dels adolescents és molt dolenta, plena de faltes i expresions impròpies. Así que me voy haciendo a la idea que a mi hija le sucederà todo lo contrario que a ti, ella tendrá que pensar y escribir en catalán. Y yo me pregunto: Políticos de aquí y de allí, ¿es tan difícil mantener un término medio? Un "fifty-fifty" en el que los estudiantes APRENDAN en este caso los dos idiomas. Aunque podían aprender correctamente alguno más, ya que estudiantes de otros paises cuando acaban sus estudios son capaces de hablar varios idiomas. O és que nosaltres i els nostres fills som més rucs que els que estan al l'altre costat dels Pirineus. Bueno i no me estiendo más que voy a hacer una entrada dentro de una entrada, en lugar de un comentario. Pero mira... Que agusto me he quedado!!!
Saludos;) Elsa.

Anónimo dijo...

Por cierto he leido mi comentario después de publicado, y he visto que vuelvo a la adolescencia. Tengo faltas catalanas en castellano!!!. Esto me pasa por escribir en catalán y en castellano a la vez, o lo que es más fácil por no leer antes de publicar. Ahy Elsa...

Sergi Camara dijo...

Hola, Sonia;

En primer lugar gracias por tu comentario.

Como verás, en ninguna parte de mi entrada hago mención alguna a si España nos roba o no. Ése es otro tema que no comento porque no toca.

Tampoco creo que en Catalunya se haga bandera con el tema del idioma, aunque muchos medios de comunicación quieran mostrar que "eso del catalán" es una fiebre que nos ha entrado ahora, o que se ha puesto de moda. Ten en cuenta que ya fue Felipe V de Borbón quien prohibió el catalán, quien se cargó todas sus instituciones y quien "castellanizó" apellidos catalanes entre otras grandes proezas como la de arrebatarle a Catalunya unos fueros, que a día de hoy, siguen conservando vascos o navarros.

Te aseguro Sonia que no es victimismo, y en cualquier caso, siempre cabe otra lectura como la de que es España quien quiere hacer bandera, quien es nacionalista y quien hace victimismo tratando de luchar por una causa en la que dice defender los derechos de quienes se ven perjudicados, cuando en Catalunya, la realidad social, es la de que catalano parlantes y castellano parlantes, convivimos sin el más mínimo problema entre nosotros.

Ese "fantasma" del problema sólo lo crea España. Catalunya simplemente se defiende.

Sonia D.G.V. dijo...

Hola Sergio, indudablemente,en la historia ha habido muchos excesos e intentos de borrar del mapa el catalán, pero la historia de los últimos 35 años es pasar a lo contrario, e igualmente malo, y no solo , q también, por amor a una lengua preciosa y de gran tradición escrita, sino con el afán de usar lo propio como arma arrojadiza. Sé q no hay problemas de aprendizaje de castellano, hoy por hoy, pero se podría garantizar que quien quiera lo aprenda.
Respecto al derecho a decidir, hay unas reglas del juego aceptadas en1978 ....
Nunca creo q nos pongamos de acuerdo , pues España no es tal sin Cataluña, pedir que aceptemos perder parte del territorio nacional...es mucho pedir.
Me parece una idea maravillosa q mis hijos puedan aprender catalán, gallego, el vasco me parece muy difícil, pero igual nos faltan ideas nuevas, así que adelante.
Gracias y un saludo

Sergi Camara dijo...

Hola de nuevo, Sonia :), y aprovecho para responder también a Elsa:

El tema tiene una vigencia de, como mínimo, 300 años. En estos últimos 35 no ha ido ni a menos ni a más; simplemente los conocemos mejor porque forman parte de nuestra historia reciente.

Permítenme que discrepe, Elsa, en el punto en el que comentas de que ahora a tu hija, le sucede lo mismo que nos sucedió a nosotros, pero al contrario.

Hay varios motivos con los que puedo argumentar que la situación no tiene nada que ver:

1.- Actualmente el castellano no está prohibido en Catalunya. Nunca lo ha estado. Cuando yo era cría el catalán estaba prohibido y se le limitaba a un ámbito folklórico.

2.- En literatura (que es un tema que conozco), existe en Catalunya una mayor oferta de libros en castellano que en catalán; sin ir más lejos, los libros de los que soy autor se han traducido al inglés, francés, alemán, portugués, chino, turco, etc, pero no al catalán pese a que tanto el autor como las editoriales han sido y son catalanas. El motivo es que la demanda en castellano es mayor porque sigue siendo el idioma prioritario en Catalunya a pesar de la inmersión lingüística.

3.- Los canales de televisión que emiten en castellano también son más que los que lo hacen en catalán, luego gran parte de la programación sigue siendo mayoritariamente en castellano.

Que quede clarísimo que a mi todo esto me parece perfecto, que no tengo absolutamente nada que objetar e incluso que me parece bien. Del mismo modo me gustaría que se entendiese, que dada esta realidad social, en Catalunya, y en lo que hace referencia a educación en las escuelas, se priorice antes el catalán que el castellano, ya que de lo contrario, nos encontraríamos con una desigualdad que dejaría muy atrás al catalán con respecto al castellano en una comunidad autónoma como es Catalunya.

Por otra parte. Siempre me ha resultado curioso el interés de determinadas familias que exigen la escolarización de sus hijos en castellano argumentando eso del "derecho a elegir". Afortunadamente son muchas las familias que escogen Catalunya como lugar de destino y en el que desean llevar adelante sus vidas, y no solo familias españolas, también familias que vienen de distintos lugares del mundo y con idiomas que nada tienen que ver ni con el castellano ni con el catalán. Todas esas familias escolarizan a sus hijos en catalán. Hijos que no tienen tampoco problema alguno en aprender ambas lenguas en muy poco tiempo.

Con eso no quiero decir que los hijos de familias extranjeras estén más dotados para el aprendizaje de idiomas; en absoluto, pero está claro que muestran, cuanto menos, una mejor predisposición.

Vaya también por adelantado, que personalmente respeto todas las opiniones, ideas y puntos de vista a este respecto, pero entiendo que hay que hacer las leyes para una mayoría y regularizar las cosas en una situación de consenso. En Catalunya, a día de hoy, y de acuerdo con las leyes españolas y constitucionales, se prioriza el catalán en la enseñanza porque el castellano no corre peligro alguno de entrar en recesión, y porque ésa es la voluntad de la mayoría.

Con respecto al tema de la independencia quiero dejar únicamente un apunte, y mucho os ruego que lo tengáis en cuenta en una serena reflexión. Se trata, por otra parte, de un argumento que últimamente estoy repitiendo hasta la saciedad y estoy incluso harto de oírme!! :) Es el siguiente:

En el mundo, durante el siglo XIX existían un total de 45 países. Tras la Segunda Guerra Mundial ya fueron unos 60. En la actualidad, el planeta está dividido en cerca de 200; luego... la independencia de unos países con respecto a otros, se trata de un fenómeno natural que no debería de espantar a nadie. Es algo lógico, o cuanto menos, a nadie debería darle miedo la opción de poder elegir en un referéndum. De veras... es sano :)

Saludos, un fuerte abrazo y mil gracias por los comentarios tan educados, conciliadores y con buenas formas que me estáis dejando en una entrada, que me consta que no está exenta de polémica :D

Jaume Varela dijo...

La revista quinzenal CAVALL FORT, empezo a publicarse en 1961, no la distribuyes

Sergi Camara dijo...

Hola, Jaume;

Como bien dices empezó a publicarse en el año 1961, pero recuerda que no se trata de una revista de distribución pública sino que funcionó, y ha funcionado siempre a partir de la suscripción privada.

Recuerda también que a finales de los años 30 (con motivo de la guerra civil y de sus consecuencias), desapareció la que por entonces era la revista más importante de contenido infantil y juvenil "El Patufet". Cavall Fort fue una iniciativa para recuperar a esa parte de lectores y estimularlos a que no abandonasen la lectura en catalán. Y evidentemente, como en todo regimen autoritario y dictatorial, una "rareza" que sobrevivió contra todo pronóstico y que esquivó (quizá por el hecho de que no se distribuía por los canales habituales) toda prohibición.

Gracias por el apunte, Jaume :)

Anónimo dijo...

Al meu despatx som 4 persones que hem estudiat a Catlaunya, i dos no saben escriure en castella. Personalment hem dona igual l'idioma de l'escola, si puc als meus fills els portare a una escola privada a la que es parli en anglés, el que no m'agrada es que la gent diga que el castella es parla correctament quan diariament jo veig que no.

Marc. dijo...

Sergi, te explicas muy bien. En realidad España nunca ha considerado el catalán una lengua española -antes decían un dialecto- y lejos de protejerla y promocionarla como bien cultural de la humanidad que es, siempre la han perseguido y minusvalorado.
Vean una conferencia de un lingüísta madrileño, Juan Carlos Moreno Cabrera, desmontando los mitos del nacionalismo español:
http://www.youtube.com/watch?v=qJpZgIR_J9E

Josediego Villanueva dijo...

"que cualquier niño español, independientemente de cuál sea su territorio, tenga la obligación de estudiar y demostrar conocimiento de –como mínimo- dos del resto de las lenguas oficiales del Estado."

Totalmente de acuerdo, es así como debería ser. Todo español debería conocer, al menos un mínimo, las principales lenguas que se hablan en España. Esto sí que une y hace sentirnos un mismo pueblo; respetarnos los unos a los otros.
Ojalá en lugar de separarse Catalunya el futuro nos lleve a un mayor respeto con vuestra cultura y las de las demás naciones españolas.