martes, 22 de septiembre de 2015

La vuelta a la ofi

Pues sí; en broma en broma estamos ya a mediados de septiembre y la mayoría de nosotros nos hemos reincorporado ya a nuestros puestos de trabajo. Algunos, pocos, esos que se toman sus vacaciones en este mes, aún están por ahí mandándonos fotografías de sus días de asueto a través de WhatsApp o colgándolas en sus muros de Facebook; que digo yo... eso está muy bien cuando recibes ese material y piensas: "Bueno... en pocos días yo estaré así también", pero cuando lo recibes y sabes que te queda todo un año por delante de interminables jornadas laborales... sinceramente, deseas que esos amigos tuyos lo pasen mal, pero que muy, muy mal.

Así que para nosotros, la vuelta a la ofi es como para los críos la vuelta al cole, solo que en la mayoría de los casos existe una diferencia fundamental que es la siguiente:
A ver... para qué nos vamos a engañar; a ningún niño normal le fascina la idea de regresar a la escuela y dedicarse a estudiar. Lo que sí está claro es que el reencuentro con los compañeros puede ser agradable, pero por encima de todo -insisto-... por encima de todo! a lo que no se resiste ningún crío es a los olores colores y formas del material escolar con el que empezará  su nuevo curso. Esas gomas de borrar con olor a nata, esos lapiceros de madera, los estuches de colores o las mochilas que cargan a sus espaldas con todo el material (que más que para ir al cole... parece que estén cada día de mudanza. Pobres críos!). Bien, sí...también están los libros de texto, pero reconozcámoslo, solo hacen ilusión el primer día, poco más.

Pues bien; es en esas pequeñas cosas donde está la gran diferencia con nuestra vuelta a la oficina. Quizá nos apetezca el reencuentro con los compañeros de trabajo. Probablemente, y como novedad, habrán cambiado la máquina de café, y con la nueva, podamos disfrutar de tomarnos un capuchino como hacen los del departamento de compras con la suya, pero... y el resto?
Antes, en los 60's o en los 70's (cuando nosotros iniciábamos la vuelta al cole), nuestros padres regresaban a la ofi y tenían también el aliciente de ese material nuevo: gomas de borrar, lapiceros, bolígrafos de cuatro colores y los maravillosos clips, que ahora, por no existir... ya no existen ni como asistente del Word para Windows!

Afortunadamente empresas como OFFICE PAPER han sabido encontrarle la gracia a esto tan duro de volver a la oficina y devolvernos parte de esa ilusión; ya que de lo contrario... que es lo que nos encontraríamos ahora después de nuestras vacaciones? Una triste mesa vacía con un ordenador; y para que lo vamos a negar... una mesa de oficina debe ser un lugar caótico, desordenado, lleno de carpetas y demás tipo de material. Algo así como la mochila de un escolar, incluso con restos de bocadillo.

Así pues... Feliz vuelta a la ofi!

miércoles, 4 de febrero de 2015

La espiritualidad sexual del Tantra

En las décadas de los 60 y de los 70 se puso muy de moda... “la espiritualidad” por aquello de que los hippies –aunque mirados de reojo y con mala cara por muchos- traían cosas aparentemente nuevas a nuestra sociedad, o quizá las mismas de siempre, pero envueltas de libertad, paz y amor, con lo que resultaban excitantes para muchos españolitos tradicionales, e incluso para muchos que aparentaban ser recalcitrantemente conservadores.

Por decirlo de algún modo: hasta la sexualidad en aquellas décadas era espiritual.

Todo empezó cuando los británicos decidieron hacerse los amos del planeta, allá por el siglo XVI y se hicieron dueños de más de medio mundo formando el que se dio en llamar el imperio más grande de la historia. Entre muchas de las que por entonces fueron sus posesiones se hallaba la India, lugar que utilizaron para la explotación de té y para el transporte de opio hacia China; bueno, sí... también construyeron algún ferrocarril, nombraron emperatriz de la India a la reina Victoria y se pasearon entre medio de aquellas exóticas criaturas “casi humanas” luciendo sus monóculos y tomando el té de las cinco (allí lo tenían a cascoporro!).

Y así siguieron hasta mediados del siglo XX. Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando la India consiguió su independencia del dominio británico y se libraron de aquellos tipos que vestían pantalón bombacho, camisa de explorador y que sufrían con el calor, el intenso sol y los devastadores monzones. Los ingleses, que jamás dejaron de ser muy ingleses estuviesen donde estuviesen y por el tiempo que fuese, pasaron por alto detalles importantísimos de la cultura, las tradiciones y las costumbres hindúes; vaya... que como que iban a lo que iban, nunca se enteraron absolutamente de nada. La excepción que en este caso confirma la regla, es la del cónsul Richard Francis Burton y que se trataba de un inglés muy poco inglés: libertino, pendenciero, explorador, estudioso de las culturas orientales y de sus diferentes lenguas (se dice de él que hablaba 29 idiomas) y que se fijó en esos detalles, reparó en ellos, le dio por estudiarlos, y allá donde pillaba un tratado, documento o lo que fuese, se ponía a traducirlo. Concretamente, en 1883 realizó la traducción más famosa del Kama Sutra (originalmente escrito por Vatsyayana), y que conjuntamente con sus escritos en los que describía la sexualidad en la India despertó la cólera de la remilgada sociedad británica y ningún aristócrata inglés gustaba de ser visto públicamente con Sir Richard, ya que las malas lenguas dentro de los círculos de aquella Inglaterra victoriana no tardarían en ponerle a caer de un burro.

De modo que los ingleses, y tras su larga colonización del territorio hindú, pasaron por allí sin pena ni gloria y tuvieron que transcurrir 30 largos años para que alguien más, a parte de Richard Francis, reparase en ese curioso libro titulado el Kama Sutra y en el que además de sugerentes imágenes en las que sus protagonistas practicaban el acto sexual de los modos más extravagantes posibles, se hallaban también unos textos que describían esas posturas y narraban detalles importantes sobre una filosofía de vida mezclada con animismo religioso denominado: el Tantra.

Margot Anand, una escritora y traductora francesa, fue quien desempolvó el kama Sutra tras un viaje que realizó a la India a principios de los 70. Se fue hasta la ciudad de Pune en el estado de Maharastra, se alojó en el Ashram Bhagwan Shree Rajnesh y se dedicó a observar, a aprender, y muy posiblemente... a practicar, hasta convertirse en una maestra del Tantra que no tardó en traer a Europa y a popularizarlo a través de algunos de sus libros como: El arte del éxtasis sexual, el arte de la magia sexual o el arte del éxtasis diario. Vamos... que no es que fuese especialmente original con los títulos, pero la mujer tuvo su éxito a la hora de poner de moda aquello que los ingleses tuvieron al alcance de su mano y pasaron por alto.

Lo cierto es que, en su origen, el Kama Sutra no tiene absolutamente nada que ver con lo que en occidente conocemos de él. Podríamos decir que “el concepto original” se pervirtió en favor de su buena comercialización y en detrimento de su contenido; por llamarlo de alguna manera... “espiritual”. En otras palabras, las posturas que aparecen en el libro no fueron creadas con la intención de ofrecer unas relaciones sexuales placenteras a sus practicantes, si no más bien para demostrar a las deidades, que a pesar de estar practicando sexo, la mente estaba en otra parte y el alma pendiente de alcanzar el Nirvana. Qué mejor modo de evitar la tentación que sucumbiendo a ella, pero no experimentando placer alguno? Prueba de ello es que en el sexo tántrico, se trata de restarle toda importancia a la eyaculación, retrasarla lo máximo posible, e incluso evitarla.

En los 70, con el movimiento hippie en pleno apogeo en Europa y en Estados Unidos, con el regreso de autores franceses que habían pasado temporadas en los ashram hindúes practicando meditación y encontrándose a sí mismos, etc, las teorías y escritos amatorios orientales obtuvieron una gran difusión y se utilizaron para disfrutar del sexo de una forma “distinta” y para ser utilizadas como terapia, entre otras cosas, para corregir la eyaculación precoz. “Innovaciones” o variantes de algo que en la India es más que un “manual” y que se trata en realidad de una filosofía de vida, pero que en occidente sirvió para que los que se erigieron como gurús montando escuelas de yoga o consultas sexológicas terapéuticas, hiciesen una buena cantidad de dinero que les llevó de ser hippies, a convertirles, posiblemente... en banqueros.

Lo cierto es que el hecho de encontrarse sexualmente satisfecho contribuye a la estabilidad física y mental, y al margen de que cualquiera de esas prácticas pueden llevarse a término con la pareja, existen también locales como el de La Perla Negra, con señoritas profesionales especializadas en los masajes tántricos en los cuales las relaciones sexuales con penetración se sustituyen por la estimulación de los órganos genitales. Algo similar a otra práctica muy extendida entre los jóvenes adolescentes de los años 60’s y 70’s ante el temor de las chicas en perder su virginidad y que consistía en llegar al orgasmo por el puro magreo. Quién no oyó, o ha oído hablar nunca del petting?

jueves, 8 de enero de 2015

Una de tiros

El último pistolero (1976)
En Semana Santa y en Navidades todo está muy bien, menos las películas de la tele.

No sé por qué, a los que se encargan de la programación de las distintas parrillas televisivas, les imbuye el espíritu festivo, se dejan llevar por una extraña sinrazón y nos llenan la pantalla de películas religiosas, épicas, o lo que aún es peor, de esas comedias melodramáticas norteamericanas en las que toda banda sonora está formada por villancicos, en las que un malo muy malo termina tragándose a alguno de los renos del trineo de Santa Claus y convirtiéndose en un bueno muy bueno que hace de todo por el bienestar de una comunidad a la que siempre, hasta la llegada de estas fechas, había estado haciendo la vida imposible; pero claro... la Navidad lo puede todo e incluso es capaz de hacer que un presidente de gobierno aparezca por la tele contándonos que estamos viviendo el final de la crisis y que este nuevo año será el del despegue definitivo porque este país es uno de los mercados más fuertes del mundo y el motor económico de Europa. Ya se sabe... son fechas de milagros.

El fuera de la ley (1976)
Dónde está el truco?... Ni idea, pero toda la vida ha sido así

 Las películas de tiros que veíamos los sábados por la tarde desde el sofá de nuestras casas en los 60’s y en los 70’s, pasaban a mejor vida durante estas fechas señaladas, y a cambio, nos visitaba James Stewart con “Qué bello es vivir!”. Durante los 80’s el panorama no era más esperanzador y la encargada de convertirnos en diabéticos televisivos con tanto dulce audiovisual era Meg Ryan con sus comedias romántico-navideñas, pero como siempre, todo puede empeorar, y desde finales del siglo pasado hasta la actualidad, y ante la demanda de tanta cadena privada, y la necesidad de programar películas ñoñas, innumerables son los films de serie B que se nos cuelan a toda hora, y lo peor de todo... es que encima te enganchan!

Total, que si uno quiere ver una película de tiros, como Dios manda y en condiciones, se ve obligado a realizar un interminable zaping hasta encontrar a alguno de los clásicos de John Wayne, alguna de las películas del Jason Stathan, o en el peor de los casos, pero a falta de pan buenas son tortas, alguna soporífera peli de Jackie Chan, que bueno... para pasar la tarde echando una siesta, pues tampoco está del todo mal.

El cazador (1978)
Pero tranquilos, la necesidad de adrenalina es vital, así que... para todo hay solución en esta vida.

Recuerdo que por aquella década setentera no había cena de empresa en Navidad que no comenzase con un partido de fútbol disputado entre jefes y encargados de departamento contra empleados, o de solteros contra casados. Sin duda era el reactivo necesario para que la sangre se liberase del colesterol que iba a acumularse en nuestras arterias por tantos y desmesurados encuentros gastronómicos con familiares y amigos.

En la actualidad, esto se ha diversificado, y a los que no nos gusta el fútbol, nos quedamos enganchados como moscas de las películas navideñas de serie B, pero por encima de todo, echamos de menos las pelis de tiros, ha venido a vernos el ángel de la anunciación, la estrella de navidad, los reyes magos con sus pajes y el arcángel san Gabriel con un séquito de ángeles tocando el arpa, y todo para qué? Pues para convertir estos días en los más felices del año dándonos el sustitutivo perfecto a tanto despropósito (va a ser verdad que son fechas para los milagros?).

Me refiero a los campos de paintball de reciente aparición en nuestra geografía y que, en algunos casos, sustituyen al clásico “solteros contra casados” futbolero por una auténtica aventura de las más geniales. Meterle un gol al jefe, o al cuñado, no hay que negar que debe tener su gracia; ahora bien... acertarle con un proyectil en forma de bola en plena sien y ver como el casco protector se le llena de pintura amarilla, verde, azul o colorada, eso es la rehostia!

Apocalypse Now (1979)
 Afortunadamente las fechas navideñas no solo son para reunirse en familia y ponerse las botas con los guisos típicos de estas fechas, o para ver películas ñoñas. Por suerte, muchos españolitos disfrutan de vacaciones, de días libres en los que acudir en familia o amigos a un campo de paintball, y ya que es dificil ver una de tiros por la tele... liarse a tiro limpìo (a ser posible... con el jefe).