lunes, 4 de octubre de 2010

A matar marcianos!

Esta mañana, el Facebook, me hacía saber que mi amiga Maria había encontrado finalmente su consola PSP tras buscarla durante algunos días por entre las cajas de algún que otro armario, o por entre medio de los almohadones del sofá que siempre fagocitan cosas como mandos a distancia, paquetes de tabaco, encendedores, etc. No sólo me he alegrado de que por fin Maria recupere su PSP y pueda añadirla al resto de consolas que colecciona desde los ochenta, sino que además, la noticia me ha dado el empujoncito necesario para publicar esta entrada que ya hace algún tiempo tenía en mente.

En casa de cualquiera de nosotros –y no es absolutamente necesario que tengamos hijos- seguro que debajo del televisor del salón hay una buena consola en la que poder echar una partida a casi cualquier cosa; participar como soldado de la 101 Airborne en un de las brutales contiendas que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial, practicar todo tipo de deportes sentados desde nuestro sofá, o a lo sumo blandiendo un mando con nuestras manos mientras tenemos la boca llena de sándwich de jamón york y queso; es más, seguro que realizamos algún trayecto de metro o de autobús con nuestro teléfono móvil en mano y participando de alguna partidita del Prince of Persia o similar. Y bueno... Qué me dicen de los días de oficina jugando al busca minas de Windows, al solitario, o bien accediendo a cualquier página web que nos permita descargarnos juegos online y aprovechando esas aburridas horas de trabajo para echar un buen rato durante parte de la mañana o de la tarde?


Sea como sea, el caso es que a día de hoy podemos jugar a cualquier cosa, a todas horas, en cualquier lugar y disfrutar de unos gráficos espectaculares y de una jugabilidad formidable en la que, ni tan siquiera es necesario llevar una moneda de cinco duros para introducir en la rendija de una máquina de marcianos ubicada en algún bar o salón recreativo. Recuerdan el “Insert Coin”? fatídico mensaje que además de que reducía al mínimo nuestra paga, nos proporcionaba sólo tres vidas que no daban ni para media hora de juego, ni a los más expertos.

En aquellos años 70’s los videojuegos irrumpieron por primera vez en nuestras vidas y algunos tuvimos el gran privilegio de poder jugar, en vivo y en directo, con los juegos pioneros de lo que, a día de hoy se ha convertido en un mercado que mueve cifras millonarias superiores a las de las más importantes productoras cinematográficas Hollywoodienses. Quién nos iba a decir a nosotros que aquellas máquinas que se hallaban en todos los bares, con sus joysticks, sus botones, las rendijitas en las que introducir las monedas, y esas pantallas que nos mostraban unos gráficos de lo más simple, iban a formar parte de una de las mayores formas de ocio de la actualidad.

La media hora del bocata a media mañana se convertía en el momento más deseado del día. Salíamos de clase y nos apresurábamos para llegar al bar de siempre y empezar con la excitante labor de “matar marcianos”. Consumíamos un Cacaolat o una Coca-Cola, pero nunca, ningún dueño de ningún bar nos exigió consumir más o comprar el bocata en su establecimiento en lugar de traerlo de casa. Para qué? Dejábamos una fortuna en las máquinas mientras que el camarero podía repanchingarse a leer el periódico o a prepararle un café a algún que otro cliente ocasional.

Hay que reconocer que los videojuegos, esos valientes pioneros que nos deslumbraron en aquellos años, nada tenían que ver con la espectacularidad de los juegos actuales. Realmente eran la más mínima expresión en casi todo: músicas simples que apenas superaban las cuatro o cinco notas, graficos de una estética minimalista, pantallas sin interminables scrolls, sino más bien estáticas y con pocas posibilidades más de lo que a simple vista se observaba, pero su poder adictivo era tremendo.

Seguidamente les muestro algunos de los videojuegos más importantes de la época:

El Pong (Atari-1972): Se trató de uno de los primeros en alcanzar un gran éxito recreando una partida de Ping-Pong. Cabe destacar que el mundo del videojuego nació esencialmente para la creación de consolas caseras fabricadas de la mano de la empresa Atari en los 70’s, y que acto seguido se implementó el sistema en salones recreativos y en las populares máquinas de marcianos. Personalmente jamás tuve ninguna de esas consolas, pero si recuerdo haber jugado al Pong en casa de algún amigo, y en su máquina... que parece que se me quiere dibujar en la memoria como un artefacto bastante grande y de un diseño no demasiado atractivo.


Space Invadres (Taito Corporation-1978): Diseñado por el japonés Toshihiro Nishikado y que supuso la revolución de los videojuegos y el inicio de lo que actualmente se trata de una floreciente industria. El Space Invaders que yo recuerdo nos presentaba sus gráficos en dos colores: blanco y verde, pero también llegué a jugar con otro que iba haciendo que los marcianos cambiasen de color a medida que descendían hacia nuestra nave. El truco, no obstante, no estaba en el juego en sí, se trataba de la pantalla de la máquina recreativa que estaba tintada de diferentes colores creando un efecto... revolucionario en aquellos tiempos!


Gunfight (Midway-1975): Un juego que emulaba los duelos entre dos pistoleros del lejano Oeste, pero que entre medio de ambos oponentes interfería la presencia de algún que otro cactus en las primeras pantallas, y luego, la acción se iba complicando con la aparición de carretas y otros elementos que hacían complicada la labor de acabar con el maldito forastero. Recuerdo que quizá no era el más popular comparándolo con Space Invaders, pero concretamente en este yo me dejé una buena pasta, y como no... un montón de horas.



Asteroids (Atari-1979): También se hizo muy popular, y actualmente sigue desarrollándose su tecnología en muchos de los juegos que podemos encontrar online y creados a través de Flash. La virguería fue concebida y diseñada por Lyle Rains y programada por Ed Logg. La sensación de ingravidez y de inercia que se sentía al “pilotar” la nave en el intento de ir destruyendo los asteroides, le convertía en un juego especialmente adictivo.




Pac-Man (Namco-1980): El popular juego de los “comecocos” y el primero en separarse de las temáticas de deporte y acción para presentarnos un nuevo género más metido en lo humorístico, y acaparando la atención también de los más pequeños y del sector femenino. Pac-Man desbancó la supremacía mantenida hasta entonces por Space Invaders y se llegó a convertir en el videojuego más popular a nivel mundial, con la nada despreciable cifra de 193.822 máquinas vendidas entre 1981 y 1987. además... este ya era en color!, pero es que claro... estábamos ya en los 80's.


A estas alturas es imposible negar que la industria del videojuego se halla en un estado de salud formidable, y que cada nuevo juego sorprende por su calidad gráfica y por la complejidad en la trama de algunas de sus elaboradísimas historias. No obstante... algo se ha perdido con la manera de “matar marcianos” de hoy en día con respecto a la manera de matarlos en los 70’s. Se trata del sentido de dos simples palabras que por entonces eran de una importancia vital. Me refiero al lapidario “GAME OVER”; nos dejaba helados, con la miel en los labios. A punto de liquidar al terrible enemigo que nos daría acceso al nivel superior, pero no... para seguir intentándolo había que meter cinco duros más o dejarlo para el día siguiente. El Game Over era frustrante y demoledor, tanto que incluso nos sabía a derrota, y no eran pocas las ocasiones en las que esas dos palabras nos servían para ver la hora que era y percatarnos de que ya se nos había pasado la hora de matemáticas, y que encima... llegábamos tarde a la clase de latín.

Quieran que no, hoy en día esto de tener vidas ilimitadas... como que no mola.

Así que: GAME OVER ;-)

8 comentarios:

abril en paris dijo...

¡ Hola Kioskero !
Pues como que ésto de los marcianitos no es lo mio... Claro que yo siempre he preferido los lápices y un cuaderno... pero ¡ consigues interesarnos con tus relatos !.

Un abrazo Sergi :-)

JuanRa Diablo dijo...

Jajaja, qué buena entrada, Sergi. Y encima de lo más interactiva con esos enlaces a juegos de toda la vida (¿te has dado cuenta de que con ese método habrá quien caiga en la tentación y se olvide de terminar de leer tu entrada?XD)

En esto de las máquinas nunca me llamaron los juegos de disparar, me aburrían un poco, en cambio me vicié con el Tetris y recuerdo el gustazo que me daba cuando eliminaba varias lineas a la vez. :D

Ahora mi hijo y sobrinos disfrutan horrores con el SuperMario Galaxy y la verdad, qué diseño tan espetacular. Cómo ha evolucionado este mundo.

Bueno, Kioskero, a seguir...
INSERT COIN ;)

Marc dijo...

Cómo siempre, me has despertado algunos recuerdos. Comentaré dos.
El primero es relativo al ping-pong electrònico: recuerdo que nos obsesionamos en realizar golpes de efecto como si jugásemos con paletas de verdad, con el resultado que se te colaban muchas mas pelotas cuadradas...
El segundo es relativo a una máquina electrónica a medias. En uno de los dos cines de mi pueblo había una máquina de éstas, pero muy distinta en un aspecto esencial, ya que no tenia pantalla electrònica, pero sí que era electrónico su mecanismo. Parte de la máquina era un teatrín mecánico y el joystick era un rifle, un rifle "de verdad". El teatrín representaba un paisaje montañoso donde se mezclaban indistintamente referencias topográficas al Far West y al Canadá (montañas nevadas). El juego consistía a disparar contra unos indios que sólo aparecían de manera momentànea. El sonido del disparo era distinto cuando le dabas a un "indio" o no, y creo que también había distintas puntuaciones según dieses a según que "indio". Si alguien sabe donde encontrar alguna imagen de esta máquina (principios de los 70) no sabe lo contento que me hará.

El Kioskero del Antifaz dijo...

Hola Marc;

Francamente bueno eso de tratar de lanzar la bola con efecto en esos pleistocénicos juegos electrónicos. Me he reido mucho con el comentario. De todos modos... no sé si has tenido ocasión de echar alguna partida al ping-pong con la Wii... yo aluciné, ya que le das efecto al golpe y las trayectorias parabólicas que describe la bola son alucinantes. Nada que ver con aquel viejo PONG de los 70.

La máquina que comentas del Far West la recuerdo perfectamente, e incluso aún se ve alguna en alguna feria. Creo que cerca de tu zona, en las fiestas de Sant Narcis podrás encontrar alguna. Sino, espero que para recuperar el recuerdo te sirva esta: http://2.bp.blogspot.com/_TjEs0cPQIZs/S6oCgOqp_sI/AAAAAAAAD4M/EZPdDapNB4Y/s1600/Arcade+Boot+Hill.JPG
Y si por casualidad tengo ocasión, igual puedo hacer alguna foto de una este próximo domingo en las fiestas de Alcover.

Te seguiré informando ;-)

Una abraçada.

El Kioskero del Antifaz dijo...

Abril; ni que decir tiene que comparto tu afición con los lápices y el cuadreno ;-) pero oye... que una partidita de vez en cuando tampoco estaba nada mal ;-)

JuanRa; no te falta razón en eso de que en esta entrada corría el riesgo de que los lectores se pusiesen a jugar a marcianos y pasasen de leerla completa. No me cabe duda de que más de uno lo habrá hecho así, y eso demuestra que la interactividad que permite un blog, y la libertad que ofrece a sus usuarios, es el futuro de la lectura multimedia e interactiva. De todos modos... fíjate bien... ya me he ocupado de hacer que los enlaces aparezcan en ventana emergente en lugar de abrirse en sustitución del blog; más que nada... por si las moscas :-D

Buena tu observación. Buen ojo ;-)

Marc dijo...

Muy agradecido por tu interés, Kioskero. Ya hice un comentario sobre esto y seguramente pulsé "vista previa" y luego me olvidé de pulsar "publicar comentario". En fin, decía que me propuse encontrar ya esta máquina y puse manos a la obra aguzando criterios de búsqueda en el Google. Dí con unos mega-coleccionistas norteamericanos y después de una hora viendo modelos de máquina de juego, me encontré con algunas que se asemejaban muchísimo y finalmente creo que dí con ella (aunque me queda alguna duda al no poder ver el interior del teatrín frontalmente). Aquí dejo el enlace:http://www.marvin3m.com/arcade/wildrif.htm. El efecto electrónico que recordava ahora he visto que era a causa del uso de la luz negra. También he descubierto que el teatrín estava abajo, no enfrente. Delante había un espejo en posición de 45 grados hacia abajo, donde había todo el mecanismo. Allí hay cantidad de fotos de "autopsias" de estas máquinas. Si urgáis en esta web (http://www.marvin3m.com) vais a tener grandes sorpresas.

Anónimo dijo...

En mi casa hubo en los 70 una "consola" que incorporaba al menos tres juegos, me acuerdo del pong y del tiro al blanco, era un cuadrado al cual disparabas con una pistola de plástico que llevaba una lente en la punta, del tercer juego ni me acuerdo. Un par de años más tarde a un primo mío le compraron la Atari con aquellos joysticks cuadrados que te dejaban la mano llena de llagas, pero no me acuerdo de que consola era aquella primera que llegó a mi casa ( 1978 más ó menos )¿Alguién se acuerda?

Gus dijo...

Uauuu que buen post!! felicitaciones!