martes, 20 de septiembre de 2011

Los Chiripitiflauticos

Buenos días, su señoría.

Mantantirulirulan.

Así era como el personaje de Valentina saludaba a todos cuantos encontraba en el programa estrella de las tardes infantiles: Los Chiripitiflauticos (1966-1973).

Hubieron otros antes; se me ocurre, por ejemplo, el de Herta Frankel y su perrita Marilin, en los programas: “Fiesta del lunes” (1963-1964), o “Día de fiesta” (1966). Personalmente no los recuerdo; sí a Herta y a sus marionetas ya que posteriormente apareció también en el programa “La Cometa Blanca”, pero no a los programas anteriores debido a que era muy pequeño, y aún no tenía tele en casa.

Así que para mí, el primer gran programa infantil que se coló en el salón de mi casa a través de mi televisor, fue el de Los Chiripitiflauticos, y con él, todos los personajes que lo integraban, con sus aventuras y sus canciones.

En un principio Los Chiripitiflauticos no era más que un espacio dentro del programa Antena Infantil y cuya presentadora fue la inolvidable María Luisa Seco, pero la repercusión que los personajes tuvieron entre los niños, fue tan grande que no tardaron en tener su espacio propio. De modo que Valentina (Maria del Carmen Goñi), Locomotoro (Paquito Cano), El Capitan Tan (Félix Casas), El Tío Aquiles (Miguel Armario) y Los Hermanos Malasombra (Luis González Páramo, Carlos Meneghini), pasaron, en 1970, a convertirse en los protagonistas absolutos de la programación infantil de las tardes, y que mientras permanecíamos sentados en la alfombra de casa y con nuestro pan con chocolate, nos acompañaron durante cuatro años más, llenando - sobretodo para los que nacimos en 1964- toda nuestra etapa infantil.

Era una España en la que aún no habían televisores en las casas de muchas familias. Es necesario recordar que una tele costaba unas 25.000 pesetas (unos 300 Euros) y que el salario mínimo era de 120 pesetas (vamos... que no llegaba ni a un Euro). De manera que para ver aquellos primeros episodios de Los Chiripitiflauticos que empezaron a emitirse en 1966, había que ser un poco niño de papá, o tener un tío que fabricase aparatos de radio, transistores y televisores; y esa suerte fue la que tuve yo, e imagino que esa primera tele que entró en mi casa en ese año1966, le saldría a mi padre por un precio más bien simbólico.

Los Chiripitiflauticos eran unos personajes que viajaban en el tiempo y el espacio, que tan pronto se encontraban en el Oeste como en países exóticos desde donde nos hacían vivir sus apasionantes aventuras, nos cantaban canciones que llegamos a aprendernos de memoria, y nos transmitían optimismo y esperanza a la vez que, todo el programa en general, estimulaba nuestra imaginación. Que me da a mí que si a día de hoy repitiesen los guiones, tramas y canciones de Los Chiripitiflauticos, no solo sería un programa de una vigencia absoluta, sino que tampoco me extrañaría nada que los nuevos protagonistas, repitiesen la enorme popularidad de la que gozaron por aquel entonces los actores y actrices que interpretaron a los originales. Que conste que no estoy dando ideas, que por otra parte, cada vez que me hacen algún “Remake” de alguno de mis mitos infantiles... me lo suelen destrozar. Así que mejor lo dejamos como está aunque nuestro hijos se pierdan un gran programa infantil. Ahí estamos los padres para recuperar, en la medida de lo posible, retazos de nuestra memoria (con la inestimable colaboración de Internet y Youtube... claro está).

Por otra parte, creo que sería difícil recuperar el material de Los Chiripitiflauticos, ya que corre la leyenda urbana de que una antigua directora de Televisión Española, se encargó de destruir todas las copias de los archivos. El motivo de tal arrebato de enajenación mental es una absoluta incógnita, así como también lo es el saber si el rumor es verdadero o falso, pero lo cierto es que no es fácil encontrar material del que fue el programa estrella de los niños setenteros.

Otra mala noticia fue la de aquella tarde en la que, como todas las demás tardes, tomábamos al asalto la alfombra del salón con nuestro chusco de pan y las cuatro tabletas de chocolate “La Campana de Elgorriaga”. Cruzábamos nuestras piernas para encontrar la mejor pose hasta que, absortos ante la pantalla de la tele, se nos pasaba por alto la posibilidad de que se nos pudiesen quedar dormidas, y para cuando queríamos reaccionar, ya era demasiado tarde. Esa sensación de que miles de agujas se clavasen en nuestros muslos y pantorrillas, es algo que, personalmente, siempre he asociado también con Los Chiripitiflauticos. El caso es que esa tarde... Locomotoro, uno de los personajes preferidos por todos, ya no estaba entre el elenco estelar. En su lugar estaban: un payaso llamado Poquito, el dueño de un circo llamado Don Mandolio, así como Filetto Capónico (un tipo vestido de romano) acompañado de un león de peluche al que llamaba Leocadio Augustus Tremebundus, y para llenar el espacio que dejó Locomotoro, y por si semejante grupo de nuevos personajes, no fuese ya suficiente, se unía a todos ellos un niño negro al que llamaban Barullo.

La muerte de Chanquete de Verano Azul fue, años más tarde, una auténtica caricatura si la comparamos con la tragedia que supuso la desaparición de Locomotoro. Vale que yo, era quizá más del Capitán Tan, pero aún y así, Locomotoro era imprescindible, y no fuimos pocos los que tardamos en acostumbrarnos a los nuevos personajes y a que empezasen a caernos medio bien.

Días más tarde, y ante el revuelo que se formó ante la inminente desaparición de Locomotoro, se filtró la noticia (presuntamente desde Televisión Española), de que Paquito Cano, el actor que daba vida a nuestro héroe al que se “le movían los mofletes” cuando reía, había muerto en accidente de tráfico a bordo de su SEAT 850. La conmoción fue brutal. Los niños que veíamos ese primer programa infantil y que sentíamos (literalmente) la presencia de esos personajes formando parte del salón de nuestras casas como unos integrantes más de nuestras familias, lloramos la muerte de Locomotoro como si se hubiese tratado de la de un tío o algo así. Bien hubiesen hecho los de televisión española engañándonos. Contándonos; por ejemplo, que Locomotoro había sido enviado a un viaje por el espacio sideral y que las recién estrenadas antenas de nuestros primitivos televisores no captaban la señal. Que tardarían unos meses en establecer contacto con él, pero que para cuando lo hiciesen, nuestro personaje nos contaría sus aventuras con los marcianos. Qué sé yo! Una mentira piadosa en lugar de esa cruda y aparente realidad.

El caso es que con el tiempo, descubrimos que efectivamente, Televisión Española nos había engañado, pero que lejos de lo que hubiese sido una mentira piadosa, nos contaron una bola cruel y espeluznante. Al parecer el actor no era muy amante de la fama y de la popularidad extrema, así que decidió abandonar el programa para dedicarse al negocio inmobiliario. Hoy en día, cuando un actor de serie de televisión se cansa de su personaje, o le hacen una oferta para un trabajo que considera mejor, rescinde su contrato con la productora de turno y los guionistas se ponen manos a la obra para “eliminar” a ese personaje de un modo más o menos épico, pero sin necesidad de contarle al espectador que el actor “fulano de tal” ha muerto. Y menos a unos televidentes críos!!! La televisión de Franco, después de todo, era eso... de Franco, y al igual que en la vida real, todo lo solucionaban cargándose a alguien.

Afortunadamente, a Locomotoro se le vio posteriormente en programas como: “Hablando se entiende la gente” (1991), “Qué pasó con...” (1994), o en “Cine de barrio” (1999). Eran la prueba evidente de que Locomotoro seguía vivo y entre nosotros, pero... el daño irreversible a los niños de toda una generación... ya estaba hecho. Así hemos salido de descreídos.

Otra historia, pero esta vez de verdad de la buena, es la del personaje de Valentina. La actriz Maria del Carmen Goñi trabajaba en la radio como actriz de reparto. En aquellos tiempos las novelas eran radiadas y madres y abuelas, mientras hacían ganchillo, planchaban pantalones o lavaban platos, pasaban las tardes pegadas al aparato escuchando los folletines radiofónicos. Pues bien, Valentina era una de esas actrices de la radio a la que un día descubrió Oscar Benegas, creador, guionista y director de Los Chiripitiflauticos. Le propuso a la actriz trabajar en un programa de televisión, y ella, tan resuelta como el personaje que encarnaba en el programa, no se lo pensó dos veces y allá que te vas. De camino a su primera grabación y en dirección a los Estudios del Paseo de la Habana, pasó por delante de un tenderete de mercadillo en la Casa de Campo en el que vendían gafas de sol. Imagino que algo de ansiedad se apoderó de ella y pensó que plantarse delante de una cámara no era lo mismo que hacerlo delante de un micrófono. Decidió comprar una de esas gafas, quitarle los cristales oscuros, pintar unos rombos rojos con esmalte de uñas en la enorme montura blanca, y ya de paso, pedirle permiso al director, Oscar Benegas, para interpretar a su personaje con esas gafas puestas, y así, sentirse más protegida. El director aceptó, y por casualidad y sin querer la cosa, Maria del Carmen Goñi, dotó a su personaje de la muestra más representativa de su personalidad, esas enormes gafas que le daban el aire necesario al personaje que interpretaba: una joven resuelta, pero algo repelente, lo que vendría a ser un equivalente a Lisa Simpson de “Los Simpson”, pero en setentero. Que por cierto... “de tal palo, tal astilla”, como dato les dejo que la actriz que dobla a Lisa Simpson en su versión española, es la hija de Maria del Carmen Goñi. Coincidencia de carácter de personajes y casualidades de la vida.

El resto de los personajes de la serie han seguido con sus vidas y con bastante éxito personal la mayoría de ellos, aunque no de una forma pública, pero por ejemplo: El Capitán Tan, tras la finalización del programa, trabajó como director del departamento de duplicación de un estudio de doblaje propiedad de Maria del Carmen Goñi y de su marido. Permanecieron trabajando juntos allí hasta que se jubilaron, y hoy en día siguen manteniendo contacto. El Tío Aquiles siguió en su carrera de actor interpretando a numerosos secundarios hasta el año 1975 en el que falleció su esposa, la también actriz Rosa Sabatini. El payaso Poquito (Nicolás Romero) es productor ejecutivo y guionista de numerosas series de televisión. Luis González Páramo, uno de los Hermanos Malasombra, se ha dedicado de lleno a la interpretación y dirección de doblaje, y en la actualidad, es un auténtico y activo participante de internet y de las redes sociales.

Así, entre mentiras y verdades, entre tragedias y alegrías, Los Chiripitiflauticos iban llenando nuestras tardes de merienda, nuestras vidas, y aportándonos momentos, que aunque lejanos y borrosos en nuestra memoria, son verdaderamente inolvidables e incluso me atrevería a decir que inigualables.

En el año 1974, en plena grabación de una de las aventuras de Los Chiripitiflauticos, alguien de la dirección de Televisión Española comunicó a los actores y al resto del equipo, que ese era el último programa. Que se cerraba el telón, y que en pleno éxito, en la cumbre de la cumbre del mundo mundial, Los Chiripitiflauticos tenían que desaparecer para dar paso a Los Payasos de la Tele.

Vale... también me gustaron Gabi, Fofó, Miliki y Milikito, pero que quieren que les diga, aunque yo aún seguía siendo un niño, después de lo que supusieron para mí Los Chiripitiflauticos... no estaba yo para circos.

Debo confesarles que la elaboración de esta entrada ha sido una de las que más me ha movido por dentro. Buscando la documentación necesaria para su creación he descubierto tantas cosas, que ha sido imposible evitar ataques de nostalgia y de cierta visión borrosa provocada por enrojecimiento de ojos. Dirán que son mariconadas mías, no les digo que no. Todos los recuerdos evocan emociones, ya bien sean visuales, aromáticos, táctiles, gustativos... y en esta búsqueda de material para Los Chiripitiflauticos, me he topado con todos ellos, pero lo que por encima de todo me ha supuesto un reencuentro brutal con mi infancia, han sido los recuerdos auditivos tras encontrar viejas canciones interpretadas por algunos de los personajes y que seguidamente les enlazo. Ya de paso. Les ruego que si disponen de alguna canción más (llegaron a grabar muchísimas), las enlacen en los comentarios y podamos reconstruir más aún, nuestro recuerdo.






12 comentarios:

Haveloc dijo...

Inolvidables los momentos ante el televisor, esperando a que los hermanos Malasombra volvieran a hacer una de las suyas. Y yo tampoco digerí muy bien aquella desaparición de Locomotoro (¡era mi personaje preferido!).

A veces, cuando leo sus entradas en el blog, no sólo se me pone la visión borrosa, sino que se me hace tal nudo en la garganta que es imposible hacer pasar la tableta de "La Campana". Y todo porque, como muchos niños de mi generación, a pesar de las muchas dificultades y penurias tuve una infancia larga y feliz.

Anónimo dijo...

Res de mariconadas; un sentiment compartit. Merci altre cop !

Francesc

JuanRa Diablo dijo...

Inevitable sentir nostalgia con estos viajes por aquellos tiempos de nuestra niñez, y te confesaré, Sergi, que más de una vez me has emocionado con tus relatos.

Recuerdo muy vagamente a Los Chiripitifláuticos (yo nací en el 66) pero tengo un primo mayor que cantaba las canciones del programa y por eso aún recuerdo algunas. De hecho también estuve curioseando en su día en Youtube para ver qué encontraba.

Me ha chocado lo del engaño sobre Locomotoro, que no sabía, y eso de que la voz de Lisa sea la de la hija de Valentina, que es a la que yo más recuerdo del grupo, con ese entusiasmo que le ponía siempre.

Y estoy de acuerdo, sería estupendo que hoy se hicieran programas así, pero o imitan formato y guiones o mejor que no hagan nada, que seguro que lo estropearían.

Un abrazo

Alfonso Montaño dijo...

No es una leyenda urbana la destrucción de los archivos de TVE, sino desgraciadamente la cruda realidad.
Pero no fue por enajenación mental, sino porque se reutilizaron los videotapes para grabar sobre ellos programas nuevos, borrando los antiguos. Esto lo han confesado en la propia TVE cuando han hecho programas sobre su historia. Y que cuando un historiador de televisión tomaba del archivo la caja rotulada "Cesta y puntos", en realidad la cinta era de "La Casa de los Martínez".

BLN dijo...

Hola Kioskero, yo también me he emocionado recordando a los Chiripitifláuticos. Cuando tenía 10 años mis padres me llevaron de viaje a Madrid y tuve la gran suerte de visitar los estudios de RTVE y asistir a la grabación de un programa de los Chiripitifláuticos. Incluso guardo una foto con Locomotoro de recuerdo.

"Locomotoro, condutor de todo menos del codo, ¡A sus pies de cabeza!"

Lo de que dijeran que había muerto, no lo recuerdo. Ahora, mientras leía me estaba poniendo fatal al saberlo, hasta que he llegado al punto donde dices que no era verdad. Me supo mal que saliera de la serie, era mi preferido. Bueno, Valentina también me gustaba mucho.

El Kioskero del Antifaz dijo...

Me gusta saber que también os emocionáis con estos recuerdos y que compartamos la emoción.

Alfonso: Gracias por el dato referente a los archivos de TVE. Tiene mucha lógica que las cosas funcionasen así en aquellos tiempos, pero aún y no siendo cosa de enajenación mental... no deja de ser una pena que esos programas ya no existan.

BLN: Que envidia más gorda leer que estuviste en la grabación de un programa de los Chiripitiflauticos!!! Sin duda tuviste la oportunidad de vivir algo que a muchos nos hubiese gustado ;-) Suertuda!!!! ;-)

Joseph B Macgregor dijo...

La razón por la que había un payaso llamado Poquito es porque al principio aparecía otro, que hacía de pareja de éste, que se llamaba MUCHO. Lo que pasa es que no tuvo mucho éxito y salió en pocos episodios.

JaMolero dijo...

No sabía de la existenia de este blog. Me ha encantado. Conozco todas las circunstancias que se refieren aquí. Sea como fuere, aunque simples y sencillos, eran programas que nos lleron aquellas parde pardas y frías de invierno, transportándonos con la fantasía a lugares insopechados. No eran tiempos ni peores ni mejores que los que vivimos ahora: eran otros tiempos. No me agradan esos espíritus negativos y nefastos que nos agrian los recuerdos por haber pasado una infeliz infancia a causa de motivos personales que solo les son propios a ellos.

Nieves dijo...

Hoy he encontrado este fantástico blog buscando algo sobre estos personajes de mi infancia. Todo ha sido porque he escuchado esta mañana en Radio Nacional hablar al Capitán Tan sobre anécdotas del programa. Ha sido como sacar del cajón de la memoria una parte feliz de mi existencia y redescubrirla con nuevos detalles. Muchas gracias por este regalo.

Jean Larserfam dijo...

Gracias por tan tremendo y currado artículo

Anónimo dijo...

300€ eran 25.000 pts??? Quien ha sido el matemático que ha hecho la cuenta :-)))

breogan dijo...

creo que Locomotoro era el preferido de tod@s, realmente fue un trauma para nuestra niñez su desaparicion. Tambien Valentina con sus canciones nos hacian aprender cantando. quien no se acuerda de.... cuando se escriben las mayusculas... es muy facil este asunto... a pricipio del escrito.,, y despues de cada punto.... etc etc..(esa cancion se la cante a mis hijos cuando eran pequeños y... funcionaba jajajajaj.) Eran nuestros tiempos y nadie pero nadie nos los va a quitar de la memoria.