lunes, 17 de mayo de 2010

Gusanos de seda (III) -Are you talking to me?-

(En el capítulo anterior: Benjamín está algo enfermo y encima no se deja cuidar; rechaza el entrenamiento físico y come muy poco, de modo que su aspecto es el de un gusano enclenque y desvalido. El resto de “Los siete magníficos” consumen hojas de morera y cagan insignificantes pelotitas negras. Por el momento... esa es toda su actividad).

Jamás he entendido muy bien a esas personas que afirman con rotundidad que los animales son mejores que algunos seres humanos; a fin de cuentas, ser mejor o peor, implica actuar con una intención previa de hacer “el bien” o de hacer “el mal”, y no fue otro que el ser humano quien desde sus más remotos orígenes inventó ambos conceptos con el fin de controlar al resto de la humanidad y por ende... de adquirir cierto control sobre sí mismo.


Partiendo de esa base podríamos decir que el ser humano es el único animal que antes de actuar se plantea la posibilidad de hacer “el bien” o la de hacer “el mal”; de acuerdo que opta por la segunda opción muchas veces, pero sorprendentemente en la mayoría de ocasiones, las cosas... se hacen de buena voluntad, de buena fe, o con vistas a mejorar el bienestar de una mayoría.


Los animales (irracionales), por el contrario, jamás se plantean dicha disyuntiva y en consecuencia, actúan única y exclusivamente por instinto de conservación o por pura supervivencia.


Ya fue Sócrates quien dijo en su día algo parecido a que: “La inteligencia es una capacidad única y exclusiva del ser humano”. Personalmente siempre he estado de acuerdo con ésa afirmación y jamás he creído en eso de que a todo aquello que un animal pueda hacer –por sorprendente que nos parezca- se le pueda llamar inteligencia o que implique que tenga sentimientos, ya que en realidad no deja de ser sencillamente instinto. Lo que sucede en nuestra mente cuando contemplamos el comportamiento de nuestras mascotas y extraemos como conclusión que dicho animal es inteligente, es que de un modo inconsciente generamos un paralelismo entre comportamientos racionales (propios del ser humano) y comportamientos irracionales (propios de cualquier otro animal), y establecemos relaciones tomando elementos de comparación de diferentes órdenes abstractos creando una especie de taxonomía de clasificación; es decir... lo que hacemos no es más que proyectar lo que en base a nuestras experiencias como humanos queremos ver en nuestras mascotas. Se trata pues de una simple creación simbólica que dibujamos en nuestra mente, una pequeña distorsión en nuestra percepción cognitiva que nos hace creer que nuestra mascota nos entiende cuando le hablamos, comprende lo que le decimos, nos quiere, e incluso... que es mejor que mucha gente a la que conocemos.


No olvidemos que algunas personas establecen este paralelismo incluso con objetos. No deja de ser significativo que a lo que llamamos “amuletos” les otorguemos el poder de darnos suerte o de proporcionarnos compañía. Cómo no vamos a hacer lo mismo con seres agradables, peluditos, de suave tacto, que se mueven, respiran y que ronean entre nuestras piernas mientras leemos el periódico sentados en el sofá?


Así pues; cualquier atisbo de inteligencia o de sentimiento que percibamos en nuestras mascotas, no deja de ser nada más que el deseo de que el pobre animal nos proporcione una compañía o un afecto que probablemente... no llegamos a conseguir de los de nuestra misma especie.


De lo contrario... sí realmente creyésemos que un animal nos proporciona afecto o que posee inteligencia, comernos un filete de ternera... sería algo similar al canibalismo.


Todo esto y muchas cosas similares le estaba yo contando a Lucifer; el gusano de seda al que le he puesto este nombre a petición expresa de JuanRa Diablo. El caso es que mientras le hablaba, él me miraba atentamente hasta que en un arranque de desesperación lógico, y a consecuencia de la paliza mental que le estaba pegando, va el tío, y en el más puro estilo Robert de Niro en “Taxi Driver” me dice:


Are you talking to me?

Joder!... y encima en inglés! Vaya con el gusano de las narices.


Total... que definitivamente paso demasiadas horas solo.


En cualquier caso, sigo pensando que el mejor animal de compañía para el ser humano es el propio ser humano, y como ya he dicho alguna vez por este blog, en mi caso... preferentemente hembra.


Nota: Parece ser que el bueno de Benjamín... está mejorando.


(Continuará...)

5 comentarios:

Florenci Salesas dijo...

Todo esto de los animales es una cuestion de pura sublimacion. ¿Has oido hablar del sublimacionismo? Pues eso je, je...

Por cierto, no alegramos de la mejora de Benjamin. Esperamos con avidez seguir con sus aventuras antes del desenlace fatal y el se convierta tambien en un capullo (esta vez sin sublimaciones no otras zarandajas: capullo no por decision previa, sino porque, pobrecillo, no va a tener otro remedio).

Disculpa que n ponga acentos pero es que ya sabes lo que le pasa a mi ordenador. Y como que esta entrada parece destinada a los animales vistos como personas, veme a mi mismo como a un perro, que eso es precisamente mi estado actual. Guau.

abril en paris dijo...

Te explicas de maravilla Sergi. Todo eso de la proyección y sublimación es de veras muy interesante y desde luego debe ser cierta, pero mira tú somos seres con un corazoncito ( no todos claro ) muy sensible a cualquier mirada, gesto o roze de esos seres que nos acompañan y que libremente acogemos en nuestras casas y aceptamos darles de comer limpiar sus defecaciones y aguantar pelos y estropicios causados por ellos con la ingenua y al parecer extendida creencia de que nos " quieren " y nos son leales.
Puro egoismo por supervivencia imagino pero nos gusta engañarnos,
nos pasa con los de nuestra especie..( Yo tambien prefiero alguien racional con quiern hablar de todos modos )
¡ Bien por Benjamin ! La buena vida o la buena dieta.:-))

Un abrazo.

JuanRa Diablo dijo...

Jeje, jamás pensé que pudiera algún día hacer un seguimiento online de un grupo de gusanos de seda y aún menos que uno de ellos se convertiría en "hijo adoptivo". ¡¡Esto es la bomba!! :D

Me alegro por la recuperación de Benjamín pues no hubiera apostado ni un pavo por él. Ya veo que se aferra a la supervivencia, como todo animal)
De todas formas, Kioskero, procura que haya influencias de Lucifer con este pequeñajo para que le ayude a crecer, pues tú dirás lo que quieras pero, para ser gusano, Lucifer es el más solidario, el más guapo y el más inteligente de los siete (pero si habla inglés!!; con eso te lo digo todo)XD

Un saludo

Iconos dijo...

No voy a comparar a una persona con un animal. Generalizar conduce a errores pero te aseguro que conozco a varios perros y gatos que, inteligentes o no, resultan más sensibles que otros presuntos seres humanos. ¿Que es lo que quiere percibir mi manera de entender el mundo y distribuir las emociones? Pues será así pero así lo siento.

Me alegro de que Benjamín progrese adecuadamente. En estos tiempos primaverales ¿no será alergia?. El que no tienes remedio eres tú, amigo Sergi. ¿Cómo se te ocurre no hablarle en inglés al mozo? De verdad... Bueno, les dejo hasta otro momento, que no sé qué me está contando mi perrito.

Un abrazo.

Silvia dijo...

A ver Sergi si se que los gusanos de seda dan tanto de sí, te regalo mas.
Estas fatal, pero m he reido mogollón.
Besos