viernes, 29 de enero de 2010

Gwendolyne

Quizá es consecuencia del frío, pero me apetece más que nunca recordar esos días de verano en la piscina y acercar algo de aquel calorcillo al cuerpo aunque sólo sea a través de esos recuerdos y de esas inolvidables mañanas en las que mi madre, mi yaya Lola y yo, subíamos por el Poble Sec cruzando la montaña de Montjuic hasta llegar a las piscinas de Picornell, donde nos remojábamos y nos tostábamos al sol hasta que se acercaba la hora de comer y tocaba regresar a casa.

Muchos son los recuerdos de aquellos días: mi piragua hinchable de color verde, el bocadillo de queso del almuerzo, la Mirinda que ayudaba a tragar cuando el pan, después de masticar y masticar "se nos hacía bola", mi toalla en la que había dibujado un delfín, etc.

Los recuerdos tienen diversas categorías, y no me refiero al caso de recuerdos mejores o peores, me refiero a categorías según su propia naturaleza; es decir: hay recuerdos visuales, gustativos, los olfativos que son especialmente importantes, etc. En mi caso, esos días de piscina me traen recuerdos auditivos de una especial banda sonora formada por el ruido del chapoteo en el agua, el griterío de los niños y niñas bañándose o correteando por las instalaciones, el murmullo de las conversaciones de los adultos, y todo eso... mezclado con el Gwendolyne de Julio Iglesias.

Un cóctel que debió ser perfecto ya que a día de hoy, sigue resultándome imposible escuchar esa canción y no asociarla a esos momentos. Es más... cuando la oigo por algún lugar siempre digo lo mismo: "Mira... la música de la piscina", y tanto a mi mujer como a mis hijos les cuento una y mil veces esta historia.

Es obvio que en las piscinas de Picornell no sólo sonaba esa canción como si se tratase de un bucle infinito, sin duda que los responsables del lugar tenían a bien ponernos a los asistentes un variadísimo repertorio compuesto por temas de algunos de los artistas más populares de la época: Camilo Sexto, Cecilia, Pablo Abraira, Nino Bravo, y un largo e interminable acompañamiento melódico que sonaba con esa particularidad tan característica que sólo es capaz de tener el hilo musical; y es que está ahí, pero apenas se nota, no obstante, si no está... se echa de menos. Como decía: muchos eran los artistas y canciones que se dejaban oír a lo largo de la mañana, pero Julio Iglesias y Gwendolyne -ignoro por qué razón- combinaban de un modo perfecto con el barullo y lo convertían todo en un sonido agradable que quedó grabado en mi mente como si se tratase de un vinilo jamás editado por ninguna discográfica; un incunable... por desgracia.

Puedo entender, que como cantante, Julio Iglesias no le guste a todo el mundo ya que personalmente no soy uno de sus incondicionales fans. Lo que no comprendo es a esa gente a quienes no les cae bien. Yo creo que un tipo capaz de irrumpir con sus canciones en una mañana de piscina y no molestar... debería caerle bien a todo el mundo.

Les dejo con la Gwendolyne de Julio y en la versión que nos interpreto del tema en el Festival de Eurovisión de 1970 obteniendo un cuarto puesto. El griterío de críos lanzándose en bomba al agua, el ruido del chapoteo y el murmullo de las conversaciones de adultos, deberán ponerlo ustedes mismos extrayéndolo de su propia imaginación.

Feliz fin de semana.

Créditos de las imágenes: 1) el Kioskero del Antifaz en la piscina. 2) Portada del sencillo de Julio Iglesias "Gwendoline" editado por Columbia.

6 comentarios:

MT dijo...

Hola Sergi:

Yo tampoco soy incondicional fan de Julio, pero está claro que trae recuerdos de la época.

¡¡¡Y enhorabuena por los 100 seguidores!!!

Saludos de Manolo

La chica dijo...

Una de mis canciones favoritas de todos los tiempos...

JuanRa Diablo dijo...

Lo primero, Sergi, es felicitarte por esa cifra tan redonda de 100 seguidores!! ( y que vengan muchos más)

A mí Julio Iglesias no me desagrada en absoluto y algunas de sus canciones me encantan, sobre todo Me olvidé de vivir. Ahora al oirle en el video me percato de que mejoró vocalmente con los años.

Lo de asociar una canción a un momento concreto es algo que debe ser común a todos. Yo siempre he dicho que todas esas canciones imborrables forman parte de la banda sonora de nuestras vidas.

Un abrazo

abril en paris dijo...

El tema ya puede ser
" lo peor" ( que no es el caso )o lo mejor de ese verano. Lo que cuenta es
lo que tú recuerdas y lo que sientes
al evocarlo.
JuanRa ya ha dado en el clavo con lo de clasificarlo como la B.S.O. de nuestra/s vida/s.
De todos modos el tema era bastante romanticorro, lo de un rayo del sol
le pega más..:-))

P.D. ( A Julio por éste tema le llamaban el termo.."tan dentro de mi conservo el calooooorr"..:- ))

¡Que bien sienta pensar en el calorcito efectivamente con la que está cayendo !

montse dijo...

Tambien lo oía en la piscina,en un comediscos....tenía pocos años pero recuerdo aquel chico de ojos azules (aunque no recuerdo su nombre)que me cantaba....tu me hablabas del amor,yo aún podía sonreir.....

Con quince años.............
Fuí a ver a Julio en un concierto en Torremolinos,me colé en el camerino,le sonreí ....y él,me pellizcó la cara.....
Pasé semanas en trance!!!!!

que tiempos aquellos!!!!!!

Antonio Saz dijo...

Recuerdo siendo muy pequeño, mi madre me llevó al cine a ver una peli de un tipo que era portero del Real Madrid, tenía un dramático accidente y luego se hacía cantante famoso (cómo lloraba yo con aquel pobre muchacho...).... y me acuerdo de este hit y single (que guardo celosamente)... Gwwndolyne.... genial