martes, 24 de marzo de 2009

Flaggolosina

Yo no sé si alguien fue capaz de llegar a casa, abrir el frigo, poner en él las alargadas bolsitas de Flaggolosina, esperar eternamente a que el frío del congelador hiciese la función de convertir en helado el líquido de su interior, y finalmente, y después de la merecida espera... devorar con ansia el polo del sabor elegido y disfrutar del helado casero anunciado por televisión y de venta en todos los kioscos y tiendas de chucherías de nuestra infancia.

El señor Sánchez, era el kiosquero proveedor de todo el material dulce y rico en colesterol para toda la criaturada del barrio del Poble Sec en el que nací. Era mi kiosquero preferido y uno de los tipos a los que más envidiaba por la sencilla razón de que su trabajo, consistía en vivir rodeado de chuches, tebeos, juguetes, baratijas de Monta-Plex y de todas aquellas cosas, absolutamente todas, que yo deseaba con fervor.

El señor Sanchez era mayor. Todo el mundo era mayor cuando yo era pequeño. Recuerdo que mientras yo iba comprando sus golosinas me dejaba guiar por varias sensaciones: algunas las compraba porque me atraía su color, otras por su olor, algunas ya las había probado y las compraba por repetir el placer que me habían proporcionado en ocasiones anteriores, e inevitablemente, otras las compraba por el precio y la disponibilidad de mi capital en ese momento. Como decía; mientras yo iba eligiendo de aquí y de allí, el señor Sanchez trataba de hacerme entender que no hiciese el animal y que me comiese el Flaggolosina helado, que era mucho más bueno que del modo en como me lo tomaba. Yo asentía con la cabeza, pero sin perder de vista los tarros, botes, envases, packs, y demás objetos contenedores de tanto vicio.

Sin duda, el señor Sanchez sabía de sobra que lo primero que yo haría al salir a la calle, sería buscar el primer portal en el que sentarme, colocar sobre mi regazo la bolsa de chuches, agarrar por banda mis alargadas bolsitas de Flaggolosina, arrancar de un bocado una esquina del plástico y succionar el preciado líquido de su interior como si me fuese la vida en ello.

Repito que no sé si alguien fue capaz de llegar a casa y celebrar todo el ritual para el cual había sido concebido el Flaggolosina, pero por favor, si alguien tuvo esa enorme dosis de serenidad... Qué tal fue esa experiencia?


12 comentarios:

María José dijo...

Todos me imagino estariamos igual de ansiosos que tu!! nosotros le decíamos "flá" ya sabes, la manía que tenemos los andaluces de acortar las palabras, pero es que aquí hay tanto por disfrutar que tenemos que alijerar el habla para que cunda más el tiempo, jajajja. Bueno y te acuerdas de las grandes esas que salieron despues??? no me acuerdo si costaban 2 pts. creo y 1 duro.... nosotros hacimos una tira enorme con los plásticos , los sellábamos a golpes con piedras de la calle, que bien nos lo pasabamos con poco....

saludos

Loli dijo...

Por estos lares los llamábamos flas. Como kioskera que fui te diré que siempre los vendí congelados. No tengo el recuerdo de haberlos comido de niña, pero sí de darme atracones de adolescente, los de naranja eran mis favoritos. Los había a duro y a diez pesetas, más baratos no los conocí. Y eso sí, los niños de los 90´s eran muy finos, todos querían que les cortaran con unas tijeras el plástiquito, serían vagos¡¡¡.

Besitos. Loli

MT dijo...

En alguna ocasión conseguí llevarlas al frigo y congelarlas, pero eran las menos.

Me gustaban especialmente las verdes (¿sabor menta?, las de naranja y las oscuras (¿sabor cocacola?).

Los fla, estaban de muerte...

Saludos de Manolo

Akela-J.P. dijo...

Me encantaba el de cocacola y el de naranja… En mi kiosko los vendían directamente de la bolsa en liquido y también helados pero eran algo más caros. Los que compraba líquidos automáticamente les hacia un pequeño agujero en una esquinita y cual porrón me lo bebía en dos tragos con ese sabor y ese picorcito en la garganta especial que tenían…

Los congelados los chupaba de tal forma que quedaba solo el hielo le sacaba toda la esencia y luego los dejaba a medias con el hielo solo en su interior…

Que recuerdos! Y lo que comentas del kiosko es eso eran tantas cosas a experimentar con el refinado sentido del gusto, tacto y vista que de niño se tenia…

Cotoky dijo...

A mi me encantaban, pero recuerdo que las compraba congeladas y mi madre traía un montón los sábados cuando volvía del mercado y las metía en el congelador es que así calentitas eran muy malas.

JuanRa Diablo dijo...

Hola Kioskero del Antifaz
No sé bien cómo he llegado hasta aquí pero un blog con perfumes nostálgicos de los 70 promete y ya te he guardado en favoritos.
Yo nací en el 66 y en una primera jeada visual por tu blog me he sentido como en casa. También tuve a mi kioskero de barrio, el señor Manolo.
Las Flaggolosinas estaban más dulces cuanto más calientes así que lo de la nevera casi que se pasaba por alto, ¿no crees?
Saludos!!

El kioskero del antifaz dijo...

Hola María José. Me acuerdo de las bolsitas grandes y me parece que valían un duro. Ah!... y yo también les llamaba "flá", "Flash" o "Flas" según el día. La cosa era que nunca supe en realidad como se llamaban, pero daba lo mismo; el señor Sanchez me entendía igual ;-)

Loli. Que moooorroooo los críos de los 90's. Congelados ya y todo, y encima ellos no ponían ni las tijeras!!! Menuda panda de mansos! ;-)

MT y Akela erais de los míos. Lo ideal era amorrarse a ellos cual porrón, pero Akela, eso de chupar el hielo y quitarles toda la sustancia... eso ya es sibaritismo!! Lástima no haber caído yo en ello, sin duda lo hubiese probado.

Cotoky... yo no te puedo decir si congelados estaban más buenos... no los llegué a probar. De todos modos no hace mucho, mi mujer compró una especie de seudo-flaggolosina que encontró en un super, y la verdad... ni directamente de la bolsita, ni congelados... no valían nada! :-)

JuanRa. Encantado de tener al diablo por aquí. Mi abuelo siempre me dijo que había que tener amigos hasta en el infierno, ya que seguro, que cuanto menos, nos ayudarían a encontrar el rincón en el que se estuviese más fresquito. Por cierto... te has dado cuenta que tu comentario es el número 6?... será casualidad?

Saludos setenteros para todos :-D

coonchi dijo...

jaja q ricos los fla y yo era de las que le hacia el bujerillo por un piquito y a chupar ajjaajaj y a esperar q se descongelara...ah mis caramelos eran los pictolines ,los chupaba no mascar y luego aspiraba el aire por la boca y...que fresquitooo ...y q resfriaos cogia .....me encanta tu blog
saludos conchi

Núria dijo...

...se nota k eres mayor, XD...yo sólo comía y como : Burmar Flash...k los fabrican al lado del pueblo de mis veraneos...en Badajoz...Arriba con la industria!!! XD.

LARdT dijo...

Fla-golosina tu rico helado,
del congelador lo sacas congelado,
siempre en la cima Fla-golosina,
¡Yo de piña y menta!
¡Yo de fresa!
¡Yo Fla-golosina de limón!

Haz en casa tus helados,
¡Fla-golosina-Fla!

La he cantado de memoria que conste.

Anónimo dijo...

Yo vivo a 50 metros de donde estaba la fábrica, en Lora del Río, Sevilla. Nosotros le deciamos "la fabrica de norte" porque el dueño de estos helados era Jose Nortes Macanas, un hombre muy serio. Una pena que desapareciese en los años 80. Había mucha gente trabajando. Por que no sólo eran estos helados, tambien existia el pimenton Las 3 rosas, del mismo dueño. Los trabajadores se tuvieron que encerrar en la fabrica para poder cobrar, al final se quedaron con los camiones para poder coger algo.

Romina dijo...

Jajaj geniales los fla!!!
Ni el delivery de las empresasmas conocidas de helado puede superar a flagolosinaa!!!!