sábado, 21 de marzo de 2009

Marioneta del boxeador Urtain

De pequeño, mi padre me llevaba a la sala Price de Barcelona, y allí asistíamos a las veladas de boxeo de los domingos por la mañana. Quizá ahora estaría muy mal visto si un padre llevase a su hijo de entre 6 y 12 años al boxeo... Quizá no supondría problema alguno, en cambio, que me hubiese llevado al fútbol a ver como el publico arrojaba objetos al campo, o contemplar como más de uno vomitaba su bilis sobre las madres de los árbitros o de los futbolistas de uno u otro equipo, pero no... mi padre nunca me llevó al fútbol ya que a él le gustaba, le sigue gustando el boxeo, y me transmitió esa afición por ese deporte, hasta el punto de que incluso llegué a practicarlo.

Personalmente pude ver mucha agresividad en el cuadrilátero, y también mucha –entre comillas-... “violencia” por parte de los dos gladiadores que se enfrentan entre sí. Lo que jamás llegué a presenciar, a mi tierna edad en una velada boxística, fue la violencia que a través del televisor, puedo ver en las gradas de un estadio de fútbol; violencia injustificada y motivada únicamente por grupos aislados de fanáticos que llegan al integrismo más absurdo y sobrecogedor, ocasionando lesiones a los deportistas que simplemente tratan de meter goles o la muerte, en no pocas ocasiones, de algunos espectadores.

En honor a la verdad, y en una época (nuestros 70) en la que un boxeador tenía una fama equiparable a la de cualquier astro del fútbol, jamás vi semejante animalismo en los combates de boxeo a los que asistí. No obstante, algún “iluminado” determinó en su momento que el boxeo era un deporte que incitaba a la violencia e incluso lo prohibió (y sigue prohibido) en algunas zonas de nuestra geografía.

Las añoradas y desaparecidas veladas del Price, empezaban con algunos asaltos de lucha libre, posteriormente algún que otro enfrentamiento con púgiles no excesivamente conocidos, y finalizaba siempre con el combate estrella que terminaba bien entrado el mediodía.

Sobre la lona del Price vi literalmente “bailar” al gran José Legrá, campeón mundial del peso pluma en 1968 y nuevamente en 1971. También pude ver a José Manuel Urtain, pero desgraciadamente andaba ya cerca de su decadencia y sólo llegué a presenciarle como catcher de lucha libre.



No recuerdo bien cuando fue ni con motivo de qué, pero un día apareció mi padre por casa con una marioneta de Urtain en la mano. Me quedé extasiado al ver que lanzaba sus puños con fuerza debido a un mecanismo que llevaba en su espalda, y que al accionarlo con los dedos índice y corazón provocaban que el muñeco dejase ir unos “Japs” que posiblemente le harían temblar las piernas a más de uno.

Esa marioneta de Urtain fue uno de los regalos de mi padre que he recordado siempre con más cariño, y uno de los juguetes que quedó hecho polvo de lo mucho que llegué a jugar con él.

Lo último que me esperaba hace un par de meses, en una de esas búsquedas de recuerdos por internet, era encontrarme con un coleccionista que vendía su marioneta de Urtain en perfecto estado, idéntica a la que yo tuve y con alguna información al respecto de su procedencia y en la que explicaba que era de finales de los 60, principios de los 70, fabricada por “Creaciones Cremeal” y que se trataba de un juguete, escaso, histórico y muy difícil de encontrar.



José Manuel Urtain fue campeón de Europa de los pesos pesados en 1970. Gozó de gran fama y popularidad, pero fracasó estrepitosamente en los negocios que decidió llevar a término y al margen de su carrera boxística. Un día de 1992, “algo” en su cabeza le hizo saltar al vacío desde el décimo piso de su domicilio en el barrio del Pilar de la ciudad de Madrid.

De modo que el campeón ya no está con nosotros, pero mi marioneta... está nuevamente conmigo, por siempre jamás.

11 comentarios:

María José dijo...

Buena pista lo del muñeco, muchas gracias, me voy corriendo a buscar una imagen!!! a mi me parecia un seiser o algo así, no se como se escribe, los de las catedrales... En cuanto a lo del boxeo, a mi padre tb le gustaba de joven y él no tiene nada de violento ni agresivo, la violencia se aprecia y se aprende de otra manera según creo yo, en el seno de la familia y en los propios amigos.

Un saludo

Valentín VN dijo...

Recuerdo muy bien su final. Tenía un bar-karaoke cerca de casa de mis padres y fue todo un bombazo en el barrio.
El bar cambió de nombre y aún sigue.
Tenías muy buena información, kioskero.

El kioskero del antifaz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El kioskero del antifaz dijo...

Hola María José. La gran mayoría de boxeadores a los que he conocido no tienen nada de agresivos, y no sólo eso... rehuyen incluso los enfretamientos y las peleas callejeras. No quiero decir que sean unos pacifistas natos, pero son algo mejor aún que eso... son pacíficos.

En el caso de que no encuentres imágenes de la marioneta házmelo saber y te proporcionaré algunas,las que necesites ;-)

En cuanto a la información que tengo sobre el muñeco, se tata de la que me dió el vendedor y desgraciadamente, eso no significa que deba de ser 100% correcta en muchas ocasiones.

Valentín. Recuerdo que para mi fue un golpe ya que hacía tiempo que apenas se sabía nada de él, pero quien iba a esperar ese final. Por esa época yo tendría unos 27 años y fue como un directo al mentón; y con un directo de Urtain... poca broma ;-)

Saludos

El kioskero del antifaz dijo...

María José... me aclaro; las imágenes de la marioneta y la información, me refería a mi Urtain boxeador. En cambio tú me estabas hablando de tu Beefeater :-D

Joer... si es que entre tanta marioneta y tanto muñeco... aiiiiissss, si es que somos como niños ;-)))

Besos.

María José dijo...

Bueno aclarado, jajjaaj!!!! si es que estamos en tó chiquillo!!!!

saluditos

Loli dijo...

Ahora que lo recuerdo, a mi padre también le gustaba ver boxeo en la tele, era yo muy chiquitita. Luego le dio por el fútbol y no había sábado sin goles, incluso me llevo alguna vez al campo a ver los partidos de 3ª. De mayor me aficioné por mi cuenta, bueno, con algo de influencia por parte de mi hermana pequeña y mi primo Gustavo, y seguíamos domingo a domingo al Tenerife por la radio, era la época en que estuvo en primera división, qué tiempos¡¡¡

Besos. Loli

Akela-J.P. dijo...

Yo recuerdo muy bien unas marionetas parecidas a esta pera era un muñeco de color (un boxeador negro) y me encantaba el sistema de resorte en los brazo!

El kioskero del antifaz dijo...

Es cierto Akela. había uno negro que creo recordar que iba con el albornoz en rojo.

bufff... esto cada día se convierte en un ejercicio para la memoria ,-)

Akela-J.P. dijo...

Eso! con el albornoz rojo...

Gog dijo...

Hola, acabo de descubrir el blog buscando una información acerca de las figuras Dunkin... me he parado en los artículos de juguetes, y me ha gustado especialmente éste artículo.

El mismo concepto (o muy parecido, estaría bien si pudieras aclararmelo) es el que Mel Birnkrant diseñó pero no consiguió que ninguna compañía se lo produjera...

http://www.youtube.com/watch?v=9Tg1ngXDZEo

Poco más, muy buen blog, seguro que nos leemos en otra ocasión un poco más.

Juan