viernes, 1 de mayo de 2009

Hucha Gasolinera de RICO

A finales de los sesenta y principios de los setenta, el salario mínimo interprofesional rondaba las 3.060 pesetas al mes, lo que equivalía a unas 102 pesetas diarias. Eso fue lo aprobado por el II Plan de Desarrollo español del año 1968, y con esa cantidad subsistían probablemente la mayoría de familias españolas. Para los yogurines que no se aclaren contando en pesetas, bastará decir que 3.060 Pts. equivalen a algo menos de 18,50 €uros; si, si... mensuales.

La verdad es que no recuerdo si fue por Reyes o si cayó en algún cumpleaños. Lo que me consta es que fueron mis padres los que me regalaron la maravillosa Hucha Gasolinera de RICO y que eso sería por el año 1970. Una época en la que los juguetes se empezaron a dejar de fabricar en hojalata como se venía haciendo durante la casi totalidad de la década de los 60 ya que el plástico, empezó a entrar con fuerza y a constituirse en una fuerte industria que como no, encontró una de sus máximas razones de ser en el mundo del juguete. La hucha de RICO concretamente era el claro ejemplo de transición entre ambos modos de fabricación y combinaba perfectamente los dos materiales: El pie, los laterales y el surtidor estaban hechos en plástico; la nueva materia que invadiría jugueterías y kioscos, mientras que el frontal y la parte trasera se hicieron con la vieja hojalata serigrafiada, lo que convierte a la hucha en un objeto histórico que marca un antes y un después.

Sus particularidades eran varias y a la vez curiosas: Disponía de dos contadores numéricos que marcaban las unidades y las decenas, de manera que sabías la cantidad de dinero que ibas guardando en ella. Por otra parte su apertura era automática una vez que en su interior, se reunían la cantidad exacta de 100 pesetas, y curiosamente... no había forma humana de abrirla antes. La tapa, situada en su base estaba herméticamente cerrada y ni haciendo palanca con el destornillador de la caja de herramientas de mi padre conseguí abrirla jamás. Juro que lo intenté. Tener allí guardadas 25 o 50 pesetas y no poder echarles mano y correr hacia el kiosco del señor Sanchez era algo que me devoraba los nervios.



Otras huchas eran más generosas, más humanas y siempre existía un modo u otro de abrirlas y dar con las pesetillas ahorradas. Siempre tenían alguna rendija por donde caía alguna peseta después de un poco de esmero, o era posible hacerlas salir por la misma rajita que servía para hacerlas entrar. Incluso en el peor de los casos, se les podía arrear un martillazo, dar al traste con el trabajo de algún alfarero y rebuscar las pesetas entre los trozos de arcilla desparramados por el suelo de la habitación. Pero la Hucha Gasolinera de RICO... ella no, era más tirana, dictadora y perversa que el personaje que aparecía de perfil en esas ansiadas pesetas.



100, ni una más ni una menos. El día que la señora estaba servida se abría, y ahí tenía la posibilidad de llenarme los bolsillos de monedas que seguro iban a ser inteligentemente invertidas. Bien pensado... mis padres deberían mirar esas pesetas y al verlas metamorfoseadas instantes después en un montón de chucherias, de juguetes de plástico y de pingas inútiles, se echarían las manos a la cabeza al pensar, que el sueldo de un día entero de trabajo no iba a servir ni para llenar la nevera, ni para poner platos de comida caliente en la mesa, ni para comprar remiendos de escai que ocultarían los agujeros de la ropa en codos y rodillas. Nada, absolutamente nada de eso se haría con ese dinero, ya que sí algo tenía de bueno la Hucha de marras, a parte de ser bonita, era que cuando vomitaba, lo hacía única y exclusivamente para mí y para premiar esa “voluntad” de ahorro de la que la mayoría de los de mi generación, ni fuimos, ni somos fieles seguidores a menos, que no fuese con una Hucha Gasolinera de RICO que no te daba otra opción... que la de ahorrar por fuerza.

Fotografías de esta entrada realizadas por el Kioskero del Antifaz de la Hucha de RICO de mi colección particular.

12 comentarios:

Blue Fairy meets Gepetto dijo...

que buen relato.
yo tenia una de chica pero era toda de plástico, una manzana que me habia enviado mi papá desde USA. Salio un gusano de adentro de la manzana y con 2 dientecitos cual vampiro agarraba la moneda y se la llevaba dentro de la manzana.
Pero tenia un tapón que se desenroscaba asi que los ahorros nunca eran grandes! :¬)

Loli dijo...

Qué bien que lo hayas recuperado, SErgi, imagino tu emoción al tenerla de nuevo en tus manos, algo similar sentí cuando recuperé mi cocina Rico, también con sus partes en plástico y otras de hojalata. Yo tuve hucha de barro, a la cual engañaba cada vez que necesitaba una moneda, le daba la vuelta y a base de sacudidas lograba sacarle el contenido. Pero también tuve una preciosa, un castillo, recuerdo en tonos beige y verdes; colocabas la moneda en una hendidura, dabas a una palanca y el dinero salía dispararado hacia el interior tocando en el techo y haciendo que un fantasma saliera a nuestro encuentro. Tenía un código secreto como las cajas fuertes para sacar el dinero. No he vuelto a verla.
Hay que ver como ha subido el nivel de vida, ahora con tres mil pesetas te compras un buen, o mal libro y ya está. Besitos. Loli

carlota. dijo...

A mi desde siempre me han gustado los cerditos , incluso tengo ahora , siempre hay una en casa y se llena eh?.
Otra cosa , eres tú? el de ahí al lado ? jajjaajjajaaj está muy gracioso .

Un besote

coonchi dijo...

holaa me encanta par¡sarme por aqui ,me haces recordar cosas olvidadas ...jeeee mi hucha era una ratita presumida ,ponias la moneda en el suelo al lado de la escoba q tenia en la mano y al darle al boton la barria para casa jajajaj
gracias
conchi

María José dijo...

Qué bonita!!! además la caja está nueva!!!que suerte, me alegro por tí... y por mí que la puedo ver. Gracias y saludos

Núria dijo...

Yo recuerdo de pequeña una hucha que era una casita y ponías la moneda y venía una ratita y la barria...¡Qué suerte que la hayas recuperado y, como te dicen, en tan buenas condiciones...Saludets.

abril en paris dijo...

La de barro es " la madre " de todas las huchas...al natural o pintadas,
luego vinieron las de lata, plastico
y..ya no es lo mismo ' nada ' es lo mismo..pero ¡ gracias por traernos a la memoria de una forma tan divertida todos estos recuerdos !

Saludos

Jorgelina dijo...

Muy bueno tu relato.
Me gusto mucho tu blog.Sigo pasando.

Mujer imperfecta dijo...

La teoría más fantástica es la que propone a Kubrick como realizador de la llegada a la luna, ahora ya nunca lo sabremos...

JuanRa Diablo dijo...

No conocí esta hucha gasolinera pero me fascina ese blindaje a prueba de desesperados del que hablas.
Digo yo que de haber sabido tú entonces lo mucho que valorarías en el futuro estos juguetes del pasado la colección sería hoy morrocotonuda.
Un saludo.

Chabel dijo...

Que mala leche que tenia la huchita!!!.... No la conocí pero... que desesperante. Es una história muy divertida ;)

Un abrazö

Download Electronic Music dijo...

me encanta tu blog llevo tod el dia leyendolo